Investigación de Ciper denunció el maltrato y los abusos que sufren los menores en el Sename y las Aldeas SOS

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Ciper Chile realizó un completo artículo sobre una investigación sin precedentes que realizó el Poder Judicial en conjunto con la Unicef, la cual abarcó 10 regiones y costó cerca de 200 millones de pesos. Es la primera radiografía a fondo a la vida de los niños más vulnerables del país: menores en el sistema residencial que necesitan de la protección del Estado porque sus familias los abandonaron o no son capaces de cuidarlos. En la investigación se describe cómo el abuso sexual, la violencia y el maltrato están extendidos en el sistema. Y ponen el acento en las faltas del SENAME y de los propios jueces

 

Solo tomando en cuenta las encuestas hechas en 10 regiones (sin contar lo encontrado en la Aldeas), se identificó 28 hogares con antecedentes de violencia de adultos contra niños; 45 hogares con datos de violencia entre menores; 9 hogares con antecedentes de abusos sexuales cometidos por un adulto contra un niño; y 10 hogares con datos de abuso sexual entre niños internos. En términos globales la Comisión encontró situaciones de alto riesgo en más de la mitad de las residencias visitadas.

 

Se confeccionaron fichas de 6 mil 500 menores (unificando la información muchas veces contradictoria que tenía el SENAME y los tribunales); se encuestaron a casi 400 niños, y se realizó una revisión profunda del trabajo de la Aldeas SOS, entre otros instrumentos aplicados.  En marzo de este año los datos de la investigación estaban sistematizados y dejaban clara la masividad del abuso sexual, de la violencia en el trato y el incumplimiento de muchos de los derechos que tienen los niños que viven en el sistema residencial. Sin embargo, se silenció el tema y el equipo autor de la investigación fue intervenido, mientras algunas gestiones hablan de intentos de invalidar sus resultados. La Unicef le ha pedido al Poder Judicial que intervenga los hogares con problemas e informe de los resultados.

 

 Aunque aparentemente el SENAME indagó algunos de estos temas, lo cierto es que el material recopilado por la Comisión no se ha traducido en la intervención de centros ni en la apertura de procesos en la justicia. El tenor de las situaciones detectadas, en las que figuran delitos, requería una intervención judicial y no sólo administrativa. Y esa intervención sigue esperando, mientras la información que podía ayudar a mejorar el sistema se está transformando en una polémica por ocultamiento de información que ha escalado hasta el Parlamento. ¿Por qué el Poder Judicial cambió de actitud ante un estudio en el que sus propios jueces fueron protagonistas?

 

 

 

CASO HERMANOS DE PADRE LAS CASAS

 

Dos hermanos hace cuatro años fueron internados por abandono en un hogar en Padre Las Casas, dependiente de las Aldeas SOS, institución que acoge a cerca de 1.400 niños a lo largo de todo Chile. Tenían entonces 5 y 8 años, y lo que era una medida para protegerlos y cuidarlos, se transformó en un infierno que los ha destruido. El niño menor fue abusado y el mayor fue obligado a presenciar esa tortura. Según la investigación judicial aún en curso, el autor sería un adulto que prestaba servicios para el colegio al que iban los niños de la Aldea. Los abusos ocurrieron en forma reiterada y cuando SENAME decidió entregarlos a sus parientes, ya no eran niños abandonados simplemente, sino niños con graves problemas psiquiátricos. Hoy con 9 y 13 años, ambos han tenido intentos de suicidio.

 

El menor de los hermanos no logra diferenciar una caricia afectuosa de un acercamiento sexual y no deja que nadie lo toque. El mayor ha tratado de abusar de su hermano. Lo tíos que los recibieron creen que no deberían estar en la casa sino en un centro especializado recibiendo ayuda psiquiátrica. La tía narró que el mayor estuvo acosando a un chico de 5 años en el colegio y teme que si no recibe tratamiento se transforme en un psicópata. Pero el sistema público que lo llevó hasta este límite, no tiene oferta de tratamientos para casos como el suyo.

 

 

 EL CASO DE YANCARLA

 

El caso de Yancarla Muñoz Díaz ilustra bien una práctica que puede describirse como la burocratización extrema e inútil de la vida de una niña. Su historia se le presentó en 2010 al entonces ministro de Justicia Felipe Bulnes, como parte de un grupo de ejemplos dramáticos -pero frecuentes- donde el sistema está sobrepasado. Yancarla tenía 14 años cuando le contaron su historia al ministro Bulnes. Para entonces llevaba tres años dando vueltas en el sistema de protección. A los 11 vivía en Purén y tuvo una crisis hepática que dejó su hígado inutilizado. Viajó a Santiago y en el hospital Luis Calvo Mackenna, donde fue trasplantada, narró que había sido violada en tres oportunidades por un familiar, hecho que fue confirmado por exámenes médicos y psiquiátricos. El daño psicológico por el abuso atentó contra los cuidados que debía tener por su trasplante. Tuvo varios intentos de suicidio. Usualmente se escapaba de los lugares en los que los jueces la internaban y en la calle tenía sexo con desconocidos. Fue necesario un segundo trasplante y un tercero, pues no se cuidaba.

 

Cuando CIPER contó su historia en 2010, los médico opinaban que no resistiría otra intervención. Y debatían si era justo darle otra oportunidad tomando en cuenta la lista de pacientes en espera de un hígado. A las juezas que veían su causa, que la mandaban a buscar cuando se escapaba, les decía que se quería morir. Y las juezas debían “mendigar” un cupo en hogares que, a medida que ella caía más hondo, eran más incapaces de contenerla. Al final, Yancarla era dejada donde se pudiera. El Calvo Mackenna se transformó para la niña en una especie de hogar, aun en los momentos en que estaba sana.

 

Ana Puga, psicóloga de ese hospital, informó al tribunal en 2007 que la niña llevaba mucho tiempo internada pero no por razones de salud, sino porque el sistema no tenía dónde atenderla. Aislada en un box, con una familia que no la recibía, sin residencias que pudieran hacerse cargo de ella, Yancarla tenía conductas cada vez más agresivas. En un certificado médico enviado en febrero de ese año al tribunal, se afirmaba: “El hospital no tiene las condiciones para cuidar un niño sano. Se hace urgente que se ubique un lugar adecuado para ella. Ha sufrido cambios de salud, ha sido abusada, está alejada de su madre y encerrada en un hospital. Tiene razones para esta exasperada pues no estamos resolviendo adecuadamente sus demandas de protección y cuidado”.

 

Yancarla pasó por una veintena de magistrados, los cuales dictaron un sinfín de medidas sin llegar a nada concreto. No es que no se supiera qué necesitaba, se sabía desde el primer momento: “Recluirla en una clínica psiquiátrica por largo tiempo y con psicoterapia cuatro veces por semana”, según escribió un facultativo al tribunal. Pero ese tipo de soluciones no las ofrece el sistema público. El ex ministro Bulnes se interesó en el problema, generó reuniones. Pero del Ministerio de Justicia pasó a Educación y todo quedó en nada. Recientemente Salud comenzó un plan piloto para atender estos casos. Pero lo cierto es que hoy el país, que acaba de ser incluido por el Banco Mundial entre las naciones de ingresos altos, sigue sin tener atención para una niña como Yancarla.

 

A medida que pasaban los años Yancarla se volvía mas incontrolable, algunos operadores opinaban que solo cuando muriera, el sistema reaccionaría y cambiaría en algo. Yancarla murió el 30 de junio de 2012, en Purén. Tenía 16 años. Y por supuesto nunca vio ni un solo cambio en su situación. Entre los operadores del sistema de protección, para quienes Yancarla era tan conocida como el niño apodado Cisarro (otro menor que no ha encontrado solución en el sistema desprotección), circuló un email que afirmaba “Dios quiso llevársela joven”. La frase, por supuesto, es una mentira y una crueldad.

 

 

 

 

Casos similares a estos hay cientos, una niña de 9 años denuncia haber sido víctima de abusos sexuales por parte de un adulto al interior de la residencia de Valparaíso. Todos los niños entrevistados en un hogar de Quillota señalan que se utiliza el aislamiento como método de castigo. Un niño de 12 años señala ser víctima de agresiones físicas y sicológicas por parte de una educadora en un hogar de San Antonio. Allí mismo, otro niño de 12 años señala ser víctima de agresiones físicas, sicológicas y sexuales por parte de otro menor al interior de la residencia. Todas las niñas que respondieron al cuestionario denuncian agresiones físicas por parte de las educadoras de una residencia de Villa Alemana.

 

Según los datos del propio SENAME, los casos extremos, como los de los hermanos abusados mientras estaban bajo el cuidado de las Aldeas SOS, serían hoy unos 1.500. Para ellos, al igual como para Yancarla, el sistema no tiene respuestas y sus expedientes son un permanente salto inútil de una institución a otra. En muchos casos se impone la lógica de que hay que hacer lo que se puede, “trabajar con lo que hay”

 

 

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3 comentarios

  1. Pingback: Abusos Sexuales A Menores – Sename | La Sociedad de los Cambios

  2. Mono, excelente artículo para crear conciencia que es necesario cuidar niños en estas situaciones si queremos hablar de una sociedad, no dire justa, sino que civilizada.

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