¿Qué significa llegar alto y ser alguien en la vida?

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CAPITALISMO

 

Por Julio LLanos

 

Hace años, un alumno de 12 años me preguntó qué era eso de llegar alto en la vida. Al parecer, un compañero suyo había querido saber a qué pretendía dedicarse cuando fuera mayor, a lo que le contestó que la cosa que más le apasionaba era dibujar (francamente se la da bien, doy fe). Por lo visto, dicho compañero, al instante, le contestó que quería llegar mucho más alto: anhelaba ser político, ingeniero o abogado. Al futuro dibujante me lo encontré un tanto compungido en los pasillos del colegio, y enseguida comencé a interesarme por lo que le ocurría.

 

La verdad es que sobre esto se podría escribir un libro muy grueso teniendo en cuenta diferentes perspectivas: psicológicas, antropológicas, sociológicas, pedagógicas, filosóficas, históricas… Pero la situación exigía dar unas cuantas explicaciones más o menos sencillas (más o menos). En nuestra sociedad (occidental, capitalista, consumista, patriarcal, estratificada…) lo que es y lo que conlleva el llegar alto en la vida viene determinado, entre otros muchos factores, por la propia sociedad que a su vez se ve tremendamente influenciada por las clases dirigentes. Si éstas deciden o inculcan que lo verdaderamente elevado es ser, entre otras profesiones, abogado, economista, médico o ingeniero, realmente se tendrán muy en cuenta estos oficios: se convertirán en importantes, elevados y con mucho prestigio dentro de la colectividad. Obviamente no les quito importancia, en absoluto, a abogados, economistas, médicos o ingenieros.

 

Lo de llegar alto en la vida ya nos indica, de alguna u otra forma, que alguien está por encima, en la cima, en la cúspide, en lo más alto. Esto es, precisamente, lo que ocurre en nuestra sociedad, que está configurada de forma piramidal, fuertemente jerarquizada, donde unos pocos dirigen y, en ocasiones, fiscalizan de forma muy poco ética a los de abajo. Dicho esto, no creo mucho en toda esta jerarquía. Sé que es la configuración social que habita entre nosotros, y cambiarla es muy difícil, aunque no imposible. Considero que es mucho mejor la horizontalidad (apoyo mutuo, solidaridad, altruismo y colaboración entre iguales) que la verticalidad (los de arriba, que son pocos, tienen casi todo el poder y manejan, a veces con demasiada firmeza, a los de abajo).

 

Es importante decir que también van a influir en lo que pensemos sobre qué es llegar alto en la vida la percepción que tengamos sobre lo útil (y necesaria) o no de la profesión en cuestión, nuestros gustos personales, nuestra vocación, las influencias de la familia, la clase social a la que pertenezcamos, los amigos y la escuela, lo que nos transmiten los medios de comunicación, la política, el dinero que podamos obtener dedicándonos a un trabajo determinado, cuánto nos vayan a reconocer… Aquí, parece ser que, para muchos, haber llegado a lo más alto es haber conseguido dinero, un cierto (o mucho) prestigio social, propiedades (coches de gama alta, casas, viajes de lujo, comida cara…), tengan o no estudios reglados (con esto último, aquí ya entraríamos en otra vía de discusión: la de la preparación académica). Por suerte, no todos tienen la misma opinión. Existen otras perspectivas muy distintas a la dominante.

 

Es evidente que el ser humano necesita de una vivienda digna, de comida, de vestimenta… Pero de ahí a pensar que es necesario poseer todo tipo de cosas materiales, muchas de ellas superfluas, hay un trecho bastante grande.  Para otras personas, ser alguien en la vida es, simplemente, que les conozcan, que les reconozcan, ser famosos. O sea, gentes que necesitan de la adulación y del reconocimiento casi constante de los otros. Aquí podríamos entrar en el ámbito de la psicología y la psiquiatría, lo que nos llevaría a escribir un montón de páginas, incluso libros.

 

 

desigualdad capitalismo

 

 

Realmente, ¿qué es llegar alto en la vida? A mi preocupado alumno le contesté que llegar alto en la vida, en el fondo, es un pequeña gran trampa que nos pone la sociedad en la que estamos inmersos para dividirnos, clasificarnos, separarnos, controlarnos, enajenarnos y, en multitud de ocasiones, frustrarnos de un modo u otro. Lo de llegar alto en la vida significa necesariamente que otros no llegan tan alto; así de sencillo. ¿Acaso no ha llegado alto en la vida el alfarero que ha querido dedicarse voluntariamente al noble oficio de la alfarería? ¿Acaso no ha llegado alto el médico rural que siempre soñó con ser eso? ¿Acaso no ha llegado alto el pastor que desde niño siempre quiso estar con animales? ¿Acaso no ha llegado alto el agricultor al que siempre le gustó la idea de labrar y cuidar la tierra?

 

Es habitual escuchar que algunas personas, para ejercer determinadas profesiones, necesitan de una gran preparación intelectual (estudios reglados, algunos de éstos muy costosos de superar), y esto hace que se valoren dichas profesiones. Así pues, estaría más que justificado encumbrar estas actividades laborales, ¿no? Esto no lo niego, por supuesto; estoy muy de acuerdo con esta visión. Valoro extraordinariamente a las personas que se preparan académicamente empleando muchísimo tiempo y esfuerzo: valoro mucho al buen maestro, al buen médico, al buen enfermero, al buen escritor, al buen arquitecto, al buen ingeniero, al buen historiador, al buen investigador, al buen periodista, al buen psicólogo…

 

Pero, ¿y el esfuerzo tan grande que ha de realizar un agricultor, acompañado de una colosal dedicación, para que su cosecha llegue a buen puerto, además de unas elevadas dosis de sapiencia, no son aspectos suficientes para valorar en grado sumo a este profesional? Pues sí. Hay que apreciar y estimar enormemente lo que otros trabajadores ofrecen a la sociedad, pues es igualmente significativo y valioso para ésta. ¿Nos podríamos imaginar en la actualidad una sociedad en la que nadie cultivara la tierra? Lo mismo se podría decir de un pastor, un ganadero, un carpintero, un alfarero o un albañil.

 

La cuestión siempre radica en quién o quiénes deciden lo que es o no elevado, la profesión que ha de tener prestigio y la que no. En esto influye mucho el que, habitualmente, las ocupaciones que son más intelectuales suelen ser más valoradas que las menos intelectuales (más físicas); pero, para explicar esta cuestión con más detenimiento, tendríamos que escribir casi una enciclopedia entera, y no es el caso. Los que están arriba, en ocasiones, no son los más preparados en cuanto a estudios académicos reglados o no, y los que están abajo, en algunos casos, están mejor formados. Más que tratarse de quién posee más estudios, todo apunta a que estamos ante un juego de equilibrios entre los diferentes estratos sociales. Por tener más carreras universitarias, másteres o doctorados no se es necesariamente más sabio o culto, en absoluto.

 

Habría que decir también que no es lo mismo poseer estudios reglados universitarios perteneciendo a una clase social modesta que a una alta, pues las posibilidades de emplearse y de llegar a ser «alguien en la vida» son mucho más elevadas si uno forma parte de las élites. Lo de llegar a ser alguien en la vida es una cuestión subjetiva, sociohistórica y siempre directamente relacionada con la sociedad en la que nos desenvolvemos y con la clase social preponderante.  En una sociedad tendente a la horizontalidad y no a la jerarquización el llegar alto en la vida carecería de sentido o, probablemente, tendría otro muy distinto.  A mi alumno acabé diciéndole:

 

– Querido alumno, si realmente te gusta ser dibujante, adelante, sé dibujante. Esa profesión no es menos, en absoluto, que otras que son consideradas más elevadas. Si te lo propones, vivirás del dibujo, de la caricatura o del cómic directa o indirectamente. No te voy a negar que es importante lo que se diga en la sociedad sobre una determinada profesión, ya que, inevitablemente, nos va a influir de alguna u otra forma, a unos más y a otros menos. Pero mucho más importante es el que a ti te guste y te realice esa profesión.

 




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7 comentarios

  1. Sí, bueno, pienso que todos nosotros estamos de acuerdo con el texto: «ser alguien» es un producto subjetivo de la sociedad.
    Lo malo es que nadie puede pretender surgir abstrayéndose de toda esta «farsa social».
    Desgraciadamente hoy (por lo menos en Chile) todo en la vida es plata y dedicarse a lo que a uno le gusta o le haga sentir realizado es prácticamente un lujo que en general sólo podrán darse los chilenos que no dependen de su trabajo para vivir o los que pueden dar estos saltos de fe porque tienen abajo una red.
    La otra opción es asumir que vas a llevar un pasar paupérrimo casi sin poder acceder a una casa, con una precaria vida familiar y ninguna certeza de vejez digna, etc, pero te dedicarás a la música, a las artes o a otras carreras que no te darán ninguna seguridad económica.
    La máquina es demasiado cruel como para decirle a cualquier niño que simplemente siga su pasión, y este después se inmole en el camino.
    Más realista sería decirle que se dedique a una profesión o trabajo estable y guarde su pasión como hobby o para cuando no sea de vida o muerte generar plata.
    Sí, a muchos les sonará asqueroso y triste el consejo, pero así de canalla está la cosa (para la mayoría, no para todos) y es mejor darse cuenta antes.

    • algún pobre on

      En general tienes la razón (hablándole a realidad), pero hay algo que queda pendiente… Tu mismo lo dijiste, es la maquina la que nos atrapa y nos ciega, y es muy difícil -al menos para los pobres- poder salir de ella. ¿Y qué hacer entonces? Es obvio. Hay que romper la maquina, hay que transformar esta situación y poner todas nuestras energías en tratar de que esta situación cambie y deje de consumir nuestras vidas (no digo que no trabaje, es obvio que de algo hay que vivir y por estos momentos no hay de otra, ¿verdad?). Uno puede pensar que aquel que es rebelde contra el sistema es alguien quien se sale de este, como los punk o los hippies, pero un verdadero rebelde normalmente esta en el sistema, lo conoce y sabe bien como funciona y lo que nos ha llegado a costar, la vida miserable que propone para que les trabajemos a los ricos solo por supervivencia y mantenernos como autómatas siguiendo por una monótona vida en donde nosotros damos todo y los ricos gozan con ello. Por ello es necesario rebelarse contra este sistema, es necesario destruirlo para poder empezar de nuevo, aún si no podemos ver el final de esta lucha, estaremos dejando un mejor legado que conformismo y falsas esperanzas de que esto cambiara. Tenemos que cambiarlo con nuestras manos, tomarnos los trabajos y los demás espacios acaparados por los ricos, la comida, el agua, etc y recuperarlos para nosotros mismos, nada de andar pidiéndole a los demás, hay que hacer porque nadie transformara esto por nosotros, no aparecerá ningún che guevara ni algún jesucristo que nos salve, tampoco propongo que cada cual se salve por si mismo, hay que volver a las raíces de lo que nos hace humanos y recuperar también la solidaridad entre nosotros (solo unidos podremos romper esta maquina). Espero que este bien, y si suena muy alejado lo que dije sobre tomarnos todo y toda la cuestión, invito a que manifieste su rebeldía en los espacios que tiene, o al menos busque generar conciencia en el resto para así poder volver a ser seres humanos, lea algún buen libro o filosofar con amigos y compañeros. salud.

  2. Estoy totalmente de acuerdo pero el problema es que no todos podemos vivir de lo que nos apasiona la realidad es que toca conseguir la estabilidad económica para poder vivir Saludos !!!!!

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