La democracia representativa usurpa la soberanía del pueblo y legitima las estructuras de poder establecidas

12

democracia no al voto 3

 

Vía Portaloaca

 

Los partidos políticos, como elemento reproductor del sistema y de sus dinámicas de poder, únicamente desempeñan una actividad reformadora que se circunscribe a la realización de meras mejoras parciales, y siempre en su propio interés, dentro del marco general que define y estructura al sistema de dominación del que se benefician. La acción partidista, en tanto que reformista, retroalimenta y renueva al sistema establecido y contribuye a perfeccionarlo con la creación de una nueva legitimidad después de cada proceso electoral.

 

Por otro lado, la democracia representativa, a través de la acción de los partidos políticos, anula la diversidad que es inherente a toda sociedad. En la medida en que la sociedad está constituida por personas con diferentes opiniones, orígenes, ideas, creencias, etc., el partido político, por el contrario, está compuesto por gentes que tienen los mismos intereses, puntos de vista, opiniones, cultura, creencias, etc., cuya acción está encaminada de un modo u otro a imponer o extender a través de la conquista del poder político sus ideas, doctrinas, intereses, etc. Los partidos políticos son, en definitiva, grupos de poder que cuentan con sus propios intereses y que tratan de llevarlos a cabo a través de la conquista del poder del Estado.

 

Dentro del sistema parlamentario, los partidos políticos no sólo ejercen la función de representación con la que sustituyen al pueblo a la hora de tomar decisiones políticas. Al mismo tiempo articulan la voluntad del pueblo a través de la propaganda en los medios de comunicación (prensa, radio, televisión, Internet, etc…) dirigidos a manipular la conciencia del individuo para conseguir su voto.  Pero lo definitorio del sistema parlamentario es el hecho de que la autoridad política, y más específicamente la capacidad legislativa, está en manos del parlamento. Esto significa que sus integrantes son soberanos, es decir, disponen de la capacidad para tomar decisiones vinculantes para la población del territorio de su jurisdicción y cuentan, asimismo, con el derecho al uso de la violencia para aplicar dichas decisiones. Son detentadores de un poder originario, no dependiente ni externa ni internamente de ninguna otra autoridad. Poseen el monopolio del derecho y de la violencia, de forma que pueden, y de hecho así lo hacen, imponerse a cualquier otra fuente de autoridad.

 

Ocupan una posición de poder que los sitúa por encima del resto de la población, y cuentan asimismo con la inmunidad que concede el ejercicio del mando. Esa posición es la que permite a los parlamentarios tomar decisiones en el lugar del pueblo, y es ahí donde radica la principal desigualdad, y por tanto el principal privilegio, inherente a cualquier sistema parlamentario: la capacidad de decidir por los demás en su propio nombre. De esta forma, la clase política constituye una institución altamente exclusiva que impide al pueblo el ejercicio de la política y que monopoliza y usurpa la soberanía del pueblo.

 

Donde gobiernan «representantes» no lo hace el pueblo, pues además de ser una minoría, constituyen una elite política que no es el pueblo sino un grupo altamente exclusivo que ejerce el mando sobre el pueblo. La elite política, gracias al privilegio de gobernar a los demás, establece un orden social a la medida de sus intereses, pues la tendencia inherente de quien detenta el poder es la de conservarlo para continuar ejerciéndolo. En este sentido el poder, dada su naturaleza egoísta, lleva a quien lo posee a buscar su propio interés que igualmente se define en términos de poder: económico, político, cultural, intelectual, militar, etc… Por tanto, las instituciones oficiales lejos de existir para prestar un servicio a la sociedad existen para servirse de la sociedad de cara a conseguir sus propios y particulares intereses.

 

Asimismo, el poder necesita de una justificación de tipo moral y legal que se base en las creencias e ideas aceptadas en la sociedad. Requiere, entonces, de una legitimidad que haga aceptables sus decisiones y el orden establecido. En el sistema parlamentario las elecciones sirven para este propósito al ser el parlamento la institución encargada de representar al pueblo que, en dichos procesos, elige a sus representantes. Pero en la medida en que la sociedad se organiza a través del Estado y que este cuenta con un elevado poder, estas elecciones son realizadas en un contexto de falta de libertad al estar sometidas a la supervisión y vigilancia de la coerción del aparato militar y policial del propio Estado. A esto se suma el carácter propagandístico y tremendamente demagógico de un sistema de elecciones en el que se vulnera la libertad de conciencia, y que trata por todos los medios de manipular al individuo para conseguir su voto. En estas circunstancias los diferentes partidos o coaliciones no parten de una misma posición de igualdad de oportunidades, pues finalmente son aquellos que son capaces de costearse la campaña electoral más cara quienes ganan las elecciones.

 

democracia no al voto 2

 

Por otra parte las elecciones al parlamento consisten en que cada diputado ejerza la representación de los miles, e incluso cientos de miles, de habitantes de una determinada circunscripción electoral. Esto significa la ausencia de cualquier tipo de lazo orgánico popular del parlamentario con los electores al ser considerado un representante de todo el pueblo junto a los demás parlamentarios. Desde el momento en que recibe los votos, la clase política se hace con el monopolio de la soberanía y comienza a decidir en el lugar del pueblo. A través del proceso electoral no sólo se contribuye a crear una legitimidad, y dado el caso a renovar a una parte de la elite política, sino que se produce una usurpación y monopolización de la soberanía del pueblo.

 

La democracia representativa es, en contra de toda la teoría política que lo inspira y justifica, un sistema político dictatorial que concentra el poder en unas mismas instancias a semejanza de los regímenes totalitarios. Esto viene dado por el hecho de que el parlamento, pese a la ficción jurídica que establecen las constituciones, no es sino la representación del partido o coalición de partidos vencedores en unas elecciones, pues los titulares de los escaños son los representantes de sus respectivos partidos, y por tanto de los intereses, opiniones, ideas, etc., de quienes los componen. A esto se suma el hecho de que en la mayoría parlamentaria es sobre la que recae el poder ejecutivo, lo que pone en tela de juicio su función de control del gobierno. De esta forma el poder ejecutivo y el poder legislativo se funden y dan lugar a un sistema profundamente despótico.

 

Por otro lado, el parlamentarismo ha demostrado ser un sistema político muy funcional tanto para la conservación de las estructuras de poder establecidas como para su legitimación. En lo que a esto respecta ha servido para canalizar los conflictos sociales dentro de las instituciones, y con ello no sólo ha gestionado dichos conflictos sino que también ha diluido las contradicciones sociales latentes al constituir un medio para la colaboración entre clases y la paz social.

 

Con la democracia representativa, la elite dominante atenúa la lucha de clases al subordinarla a los partidos políticos, pues el delegacionismo ha servido para la desaparición de cualquier noción de oposición entre las clases, pero también para que se haya perdido la conciencia de clase como tal al diluirse en el ciudadanismo imperante. Asimismo, la delegación, tanto en los comités de los partidos políticos como en los parlamentos, significa la desvinculación de la clase sometida de sus problemas al dejar en manos de las instituciones y de otros agentes ajenos a ella su gestión y resolución. Todo esto conlleva el aburguesamiento y el conformismo al aceptar las jerarquías del parlamentarismo, y consecuentemente a esperarlo todo de esas estructuras de poder. En la medida en que la clase sometida deja de estar involucrada con su propia problemática la lucha de clases se diluye en las instituciones, pero con ella también todo sentimiento de lucha al ser ahogado por esas mismas instituciones a través de la intermediación política de los partidos, lo que contribuye a crear así un clima de paz social.

 

La intermediación que establece el parlamentarismo conlleva igualmente que las organizaciones populares y de clase pierdan su autonomía y queden supeditadas a los partidos políticos que capitalizan sus luchas. De esta forma la intermediación política no sólo resta autonomía, sino que además contribuye a la generación y renovación de oligarquías profesionales de la política que perpetúan la explotación de las masas. A la larga esto se manifiesta en un predominio tanto de la mediación como del regateo y del compromiso, de manera que el parlamento se convierte en un espacio de mercadeo de intereses y prebendas de todo tipo.

 

Las condiciones políticas de falta de libertad creadas por el parlamentarismo con su usurpación y monopolización de la soberanía del pueblo hace legítimo que los pueblos luchen a través de la revolución popular contra esta tiranía con rostro democrático, y destruyan los instrumentos que niegan su voluntad. No cabe duda de que un mundo nuevo será viable cuando haya sido realizada esa tarea de regeneración moral que siente las bases éticas y culturales necesarias. Un mundo sin parlamentos, y por tanto sin Estado ni capitalismo, en el que hayan quedado abolidas las clases sociales y toda forma de autoridad, será aquel mundo en el que la libertad, en todas sus vertientes, se vea realizada y permita el desarrollo de las mejores y más altas cualidades del espíritu humano. Pero ese mundo nunca saldrá de los votos depositados en las urnas que están destinadas a ser destruidas.




Compartir.

12 comentarios

  1. Hernán Viveros on

    Ya.. está bien, yo tambien tengo en mente la idea de que los partidos politicos debieran desaparecer, pero el parlamentarismo es el mejor instrumento para canalizar la voz de todos, no creen??? O acaso ustedes son de esos trastornados que idolatran al puto de stalin??? Jajjajajaj

    • Hernán Viveros on

      Ahhh y porqué siguen con esa tonta idea decimononica de que los humanos en el «estado de naturaleza» seriamos «buenos salvajes»…. que putada mas grande, no saben que rousseau tenia tintes racistas y eurocentricos (toda la vertiente socialista adolece ese mal); los ultimos estudios sobre la evolucion humana demuestran que el humano desde siempre ha tenido tintes a cooperar entre si, pero de esa cooperacion tambien se generó la xenofobia y la guerra (la maldad humana)… tenemos de todo, por eso solo somo animales, no seres «celestiales» que llegaron de niribu… paren de repetir docrina absurda y añeja como loros, que no piensan por si mismos???

      • Las opciones no son parlamento o stalin, basta saber que en el estalinismo tambien habia una forma de parlamento. Es un ataque a la imaginacion el que, cuando alguien apunta a las caracteristicas cooperativas que el hombre ha demostrado tener en sociedades indigenas o las ciudades libres medievales, el argumento sea naturaleza humana no permite otro status quo. La capacidad humana de hacer el mal (q solo lo weones piensan que negamos) no justifica un parlament

        • Hernán Viveros on

          Ademas no hay que ir a sociedades «primitivas» (como las llamaba rousseau) para buscar la cooperatividad humana, hay que ser muy aweonao y amargao para defender tal posicion, cuando basta analizar a tu propia familia o grupo de amigos y te das cuenta que allì uno coopera y es feliz con los demas; es totalmente absurdo y roza lo discriminador el ir a Vanuatu y buscar al «comunismo primitivo» cuando uno con su mina o con su hermana y padres practica el cooperativismo… a otro perrocon ese hueso

          • Claro que hay que reconocer y celebrar las manifestaciones de cooperatividad y relaciones horizontales de la vida diaria, pero no es «de aweonao y amargado» estudiar y aprender del pasado, sino cuando se va a superar el eurocentrismo y colonialismo?

            Leimos el mismo articulo? hazme un dibujo de por dónde «en cada parrafo de este articulo hacen mencion a la “naturaleza humana”». La unica vez que aparece la palabra naturaleza es referiendose al poder, una común critica antiautoritaria.
            Respondí como respondí porque irse en diatribas sobre naturaleza humana y stalin sin ningun contexto es pasatiempo favorito de fachito.

      • Quien es el que repite como loro si hasta Rousseau ya se sabia tu argumento penca :»¿Hay que destruir las sociedades y aniquilar lo tuyo y mío, y volver a vivir en los bosques con los osos? Conclusión propia de mis adversarios que me gusta tanto anticipar como permitirles la verguenza de esgrimirla»

        • Hernán Viveros on

          Jajajajaj bobo, crees que no cacho que el «estado de naturaleza» es una mera metafora… vivir con los osos??? Jajajjaj me tomas el pelo o que?? Nunca dije eso, solo propuse implicitamente que las teorias acerca de la naturaleza humana son anteriores a la teoria de la evolucion de Darwin, por ende, ha sido criticada por adolecer de ese criterio (no observar por claras razones la teoria de la evolucion, y por ende los estudios antropologicos que le siguieron)…. parece que hay que hacerte dibujos para que entiendas lo que uno comenta, no sabes eso de la «lectura critica», nunca leas por leer; ademas hago mencion a eso por el hecho de que en cada parrafo de este articulo hacen mencion a la «naturaleza humana» y derivados… ademas al parecer te molestó que tocase al fascista hijo de puta ese de stalin, que edad tenez?? 15 años??

          Pd;no me consta la existencia de un parlamento durante la epoca del tirano ese, quizas su trastornada forma de dirigir a la CCCP hace que uno piense que realmente nunca hubo siquiera disidencia pasiva en esa magra epoca

  2. El Señor Lambecu on

    Buen articulo, desarrolla extensamente la evolucion natural del parlamentarismo y de la democracia indirecta en general, donde quienes nos representan pueden hacerse discolos de la voluntad popular, en pos de interes propios y otros intereses necesarios para mantener el status quo y reproducir el sistema.

    Si tan solo estos textos fueran enseñados en el colegio o pudieran llegar al mutante de alguna otra manera , en lugar de solo ser comentados por los filosofos del vino en caja que pululan en esta pagina ; podriamos recuperar el poder que ha sido birlado de nuestras manos

Dejan tu comentario