El fenómeno de la posverdad: La gente cree lo que quiere creer

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posverdad

 

En estos momentos existe una “Crisis de la Información”, de carácter mundial, relacionada con que los hechos están pasando a un segundo plano para priorizar las “sensaciones”, (fenómeno conocido como posverdad). Explicado de manera simple: La gente está creyendo lo que quiere creer no importando si es mentira o no. Si bien no es para nada algo nuevo, con el auge de las redes sociales y el desprestigio de los medios tradicionales, este fenómeno se ha radicalizado. Artículos de La Tercera y El Mostrador profundizan en el tema:

 

El Diccionario de Oxford designó el término inglés post-truth (“posverdad”) como palabra del año. Según este Diccionario, “posverdad” dice relación con “circunstancias en las que hechos objetivos son menos influyentes en la formación de la opinión pública que la apelación a la emoción y la creencia personal”. Foucault decía que el discurso no refleja la realidad, sino que la construye. Más que la verdad en política, tema que daría para otra columna, Foucault buscaba entender los contextos, la genealogía del discurso. No buscaba, por tanto, mostrar la verdad o falsedad de las proposiciones, sino los “regímenes de veridicción”. Cuando hablaba de “régimen de veridicción” se refería al contexto y las estructuras que permiten que un discurso se alce como verdad.

 

Hoy, tanto en Chile como en el mundo, los sistemas políticos están hechos a la medida del discurso político: la trenza que los enreda con los poderes económicos y los medios de comunicación les permite erguir sus propias verdades, luego repetirlas y repetirlas hasta el hartazgo, o lo que es mucho peor: repetirlas hasta convertirlas en verdad. O en posverdad, más bien. Un dato de la causa: los responsables de la publicación británica aseguran que el uso de la palabra posverdad aumentó un 2.000 % con respecto a 2015. Esto en relación con el Brexit y las elecciones presidenciales en Estados Unidos. La especialidad del político es esa: metamorfosear el contexto, revolver los conceptos y dar vuelta la verdad según sus objetivos. Por eso, cuando en Chile reducen la democracia al simple hecho de votar y critican una “falta de compromiso cívico” de la gente, valdría la pena profundizar el análisis y preguntarse: ¿quiénes son los responsables de la desafección política, ellos y sus posverdades o la gente común y corriente que, cada vez más, identifica sus falsedades y simplemente no les cree?

 

El Pizzagate

 

Días antes de las elecciones del 8 de noviembre en Estados Unidos, el dueño de la pizzería Comet Ping Pong, en Washington DC, notó un explosivo e inusual aumento de seguidores en Instagram. Tras eso, la cuenta de James Alefantis se llenó con mensajes de personas que decían que lo estaban vigilando. Luego empezó a recibir amenazas de muerte a través de Facebook y Twitter: todas aseguraban que su restaurante era la base de operaciones de un grupo dedicado al abuso sexual infantil liderado por la candidata demócrata Hillary Clinton y su jefe de campaña, John Podesta. El sorprendido empresario investigó y en internet encontró decenas de artículos que afirmaban que Clinton traficaba niños en la parte trasera del restaurante y que circulaban profusamente en Facebook, gracias a enlaces que remitían a sitios recién aparecidos como El Nuevo Nacionalista. Incluso The New York Times contó que la banda Heavy Breathing, la cual tocó en el local varias veces, cerró su cuenta de Twitter ante los agresivos comentarios que recibió, y la policía tuvo que intervenir cuando un sujeto llegó al restaurante a grabar un video para corroborar las denuncias.

 

La acusación -conocida en redes sociales como #pizzagate- es falsa y aunque Alefantis apoyó a Clinton y tuvo una relación con uno de sus partidarios, nunca conoció a la candidata, ella no vende niños y él tampoco está siendo investigado por eso. Debido a sus afiliaciones políticas, Alefantis se convirtió en una de las víctimas más visibles de las fake news o noticias falsas. Estas informaciones ficticias, como una que titulaba “El Papa Francisco sorprende al mundo y apoya a Donald Trump como presidente” y otra que anunciaba un video en el que Bill Clinton violaba a una niña de 13 años, circularon velozmente a través de redes sociales y sitios web diseñados con ese fin. Es el caso de WTOE 5 News, que publicó la nota del pontífice, y Abcnews.com.co, una copia descarada del portal de la cadena noticiosa ABC y cuyo fundador, Paul Henderson, se ufanó de haber incidido directamente en la victoria de Trump con notas ficticias que perjudicaban a los demócratas, como la que divulgó en julio y decía que el presidente Barack Obama prohibiría la venta de armas de asalto. “Trump está en la Casa Blanca debido a mí. Sus seguidores no chequean nada, comparten todo y creen cualquier cosa. Su jefe de campaña posteó como un hecho una historia sobre un manifestante anti-Trump al que le habían pagado 3.500 dólares por protestar en sus actos. Pero eso lo inventé yo”, dijo Henderson en The Washington Post.

 

En la entrevista también reconoció que su fin era monetario: el alto tráfico que recibió su portal le permitió ganar hasta 10 mil dólares mensuales provenientes de AdSense, el servicio de publicidad en línea de Google que paga cada vez que un usuario ve o hace clic en los avisos que despliega un sitio. Los alcances de estas informaciones ficticias, que tímidamente empiezan a asomarse en Chile, quedaron en evidencia en un reporte del portal BuzzFeed que reveló que en los últimos tres meses de la campaña las noticias falsas pro-Trump generaron 8,7 millones de reacciones y comentarios en Facebook, mientras que las de medios tradicionales como NBC y Huffington Post sólo 7,3 millones.

 

La cultura del miedo

 

Precisamente, un estudio divulgado hace unos días por la Universidad de Stanford muestra lo difícil que hoy es distinguir entre lo real y lo inventado: en uno de los tests, el 90 por ciento de los estudiantes universitarios entrevistados fue incapaz de darse cuenta que un sitio de noticias que les mostraron era un portal creado por un grupo de lobistas. “La respuesta a este caos es enseñarle a la gente a separar verdad de ficción en una era digital. Esto siempre ha sido un desafío en una democracia, pero la facilidad con la cual hoy fluyen las informaciones ciertas y falsas hace que los riesgos sean mucho mayores”, dice desde Estados Unidos Sam Wineburg, profesor de educación de Stanford y coautor del reporte. Claire Wardle, directora de investigación del Centro Tow de Periodismo Digital en la Universidad de Columbia, explica que esas páginas que se disfrazan de portales reales y usan el mismo tipo de titulares e imágenes se aprovechan de las inseguridades de la gente. “Cuando los seres humanos nos encontramos furiosos o asustados, nuestras habilidades críticas no funcionan muy bien. Si las personas sienten temor y leen titulares que refuerzan su visión del mundo, son mucho más propensas a creer en lo que leen sin cuestionarlo”.

 

Beqa Latsabidze fue uno de los que se aprovechó de la web para propagar noticias falsas durante la campaña estadounidense. Lo hizo a través de varios sitios que publicaban artículos seductores para los partidarios de Trump, pero totalmente ficticios, como aquel que decía que Obama se mudaría a Canadá si ganaba el candidato republicano. Latsabidze dice que es un estudiante de informática de Georgia en Europa del Este y explica a Tendencias que siempre le impresionó que alguien creyera que sus artículos eran reales: “La gente está aburrida de los medios masivos y tradicionales, así que prefieren la sátira. A veces el humor es falso, pero al mismo tiempo es divertido”. Inicialmente, Latsabidze elaboró un sitio con notas pro-Clinton, pero no clickeaban lo suficiente, así que apuntó a los partidarios de Trump que él veía como más emocionales, más “furiosos” y “ansiosos” de leer noticias escandalosas. Sólo le importaba ganar dinero a través de AdSense y para eso incluso creó una cuenta falsa de una atractiva mujer que promovía sus artículos en Facebook. Pero él no era el único: una investigación de BuzzFeed detectó más de 100 sitios pro-Trump controlados por adolescentes de un pequeño pueblo de la ex república yugoslava de Macedonia y que querían ganar dinero a costa de la credulidad y la molestia republicana.

 

José Miguel Piquer, investigador de la Universidad de Chile y uno de los pioneros que trajeron internet al país, cree que el negocio de crear informaciones ficticias sólo para ganar dinero es “un serio peligro para el futuro de la humanidad. Debemos aprender a separar nuestras creencias y deseos de la brutal realidad y sus hechos, nos gusten o no. Los nazis demostraron que podían manejar las creencias de la gente e imponer su versión de la verdad en base a repetir con buena propaganda slogans falsos pero simples, sin internet ni redes sociales”. El ingeniero comenta que las noticias falsas y campañas de desinformación no son ninguna novedad en la historia, pero agrega que las redes sociales amplifican este fenómeno, ya que “nuestro cerebro adora la información repetida por mucha gente” y le asigna credibilidad sólo por verla una y otra vez.

 

De hecho, un estudio de la Universidad de Indiana, en Estados Unidos, estableció que pueden pasar hasta 13 horas entre la publicación de un reporte falso en internet y la aparición de los primeros desmentidos. Tiempo suficiente para que una historia sea leída, creída y compartida millones de veces, un proceso que también es visto como un rechazo al establishment. Sebastián Valenzuela, profesor de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Católica y experto en redes sociales, señala que hoy existe una pérdida de confianza en las fuentes que “históricamente establecían lo que denominamos verdad, ya sean los medios profesionales de comunicación o la ciencia. Se ha roto el consenso de que el trabajo que producen estas instituciones tiene que ser tomado como una evidencia, nos guste o no”.

 

El Audi de Camila Vallejo, las “declaraciones” de Johnny Herrera y los inmigrantes

 

Aunque el impacto de las noticias falsas está lejos de los niveles de Estados Unidos o Europa, en Chile ya hay casos similares. En marzo, la diputada Camila Vallejo desmintió una publicación aparecida en la cuenta de Facebook “Ciudadanos por un Chile Mejor” que la acusaba de haber comprado un auto Audi de 49 millones de pesos. En sólo dos días, la “información” había sido compartida por más de 24 mil usuarios. A fines de octubre, la cuenta en Twitter del Registro Civil hizo lo mismo con una noticia publicada por el sitio español noticias-frescas.com, que afirmaba que una nueva ley iba a anular todos los matrimonios en Chile. Apenas hace unos días el diario deportivo Marca cayó en el engaño de una cuenta parodia de La Tercera que publicó declaraciones inventadas del arquero azul Johnny Herrera.

 

Valenzuela indica que la influencia de las noticias falsas también se puede ver en la discusión de las vacunas: “Se perdió el consenso de que son algo bueno y cada vez hay más gente compartiendo información de que son malas. Eso es gravísimo porque la fortaleza de las vacunas es que funcionan porque el conjunto de la sociedad está protegida”. Lo mismo está ocurriendo con la reciente controversia sobre el supuesto nexo entre los inmigrantes y bandas criminales: “Ya me apareció en Facebook una noticia con posts recomendados que planteaban que la inmigración en Chile causaba la delincuencia. Si miras los datos duros no hay ninguna relación, pero hay mucha gente que lo va creer porque detesta a los extranjeros”, dice el periodista.

 

En este contexto, es prioridad absoluta que cuestionen todo y a todos, (incluyéndonos a nosotros como medio). Si tiene una duda investiguen, si algo no les calza contrasten, no perderán más de 5 minutos. Y si ven a un amigo o pariente compartiendo información falsa, háganle ver que está equivocado. O nos quedamos tranquilos mientras el fascismo y el miedo avanzan, (y nuestros derechos retroceden), o después será demasiado tarde para lamentarlo. Es responsabilidad de todos




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3 comentarios

  1. ANARCO-SINDICALISTA on

    Sucede en una sociedad “globalizada” al máximo como ésta, que cualquier weá que se publique se auma como cierta. Donde reina la incertidumbre y la falta de valores, la gente se aferra a lo que sea, sin cuestionar a fondo los temas…

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