La falsa libertad del capitalismo

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Vía Kaos en la Red

 

Con la caída del poder de la Iglesia y el declive de su influencia en la sociedad, el viejo orden se venía abajo. Se estaba produciendo lo que Weber llamó “el desencantamiento del mundo”, y se pensaba que con ello el hombre se liberaría para siempre de las cadenas religiosas. Sin embargo, la sociedad ha cambiado, al menos en su estructura económica y de clases, así como en sus aspectos culturales más característicos, pero el ser humano sigue siendo preso de la religión, porque la falsa sensación de libertad de la que se goza en la sociedad capitalista de nuestros días no es más que una apariencia de libertad, una ilusión de la libertad que no se corresponde con la verdadera realidad que se desprende de la vida real que los seres humanos desarrollan en el interior de esta sociedad nuestra.

 

Sencillamente no vivimos en una sociedad que se identifique con los deseos de libertad y emancipación que fueron propios del proyecto ilustrado desde sus orígenes, sino en una sociedad que utiliza el nombre de la libertad para mantener a la gente emocionalmente adherida a su proyecto político y económico, mientras por diferentes vías impone toda una serie de mecanismos de control y manipulación de las conciencias que suponen un atentado directo contra esa esencia ilustrada de la que tanto se presume en la actualidad.

 

Quienes más hablan de libertad, más la ocultan

 

Las clases dominantes siguen defendiendo un discurso emancipador de acuerdo a las exigencias conscientes de las masas. Dicho en otras palabras: “Tú te debes creer, y te creerás, conscientemente libre, pero tu inconsciente estará sistemáticamente tratando de ser controlado en beneficio de unos determinados intereses políticos y económicos a través de diferentes mecanismos psicológicos, para así poder condicionar tu voluntad y orientarla hacia determinadas conductas y prácticas sociales acordes a esos intereses”

 

Tras la publicidad, la propaganda consumista/capitalista lo inundó todo, y otras formas de expresión de la misma, complementarias a la publicidad, fueron apareciendo a través de los diferentes medios de comunicación existentes, con un mismo mensaje mediático y un mismo objetivo psicológico: “Debes creerte totalmente libre pese a que finalmente no seas más que aquello que la sociedad demanda que debes ser, según sus propias necesidades productivas orientadas a la satisfacción de unos determinados intereses políticos y económicos

 

La propaganda de la clase dominante

 

Así fue como, en consecuencia, sin apenas percatarnos, las clases dominantes, principales beneficiarias de toda esta macabra estrategia, consiguieron convertirnos en esclavos de la publicidad y de la propaganda, dos conceptos que, en realidad, en el sistema consumista-capitalista vienen a ser lo mismo. Ninguno de los elementos, ni en la forma ni en el contenido, de todos esos anuncios publicitarios o esos mensajes mediáticos que nos invaden por doquier, está improvisado. Todo está estudiado y analizado al más mínimo detalle. Todo para que no puedas escapar de ellos. Todo para que los mensajes que emanan de sus imágenes, sus letras, sus sonidos, sus colores, sus eslóganes, sus marcas y sus iconos simbólicos, se conviertan en una guía de sentido y orientación vital para las personas, de la que emergen valores morales, éticos y estéticos, con los que los sujetos que viven en el marco de esta sociedad consumista-capitalista habrán de moverse por el camino de su existencia cotidiana.

 

Nuestros proyectos de futuro, el sentido que damos a nuestras vidas, nuestros valores éticos y estéticos, todo, absolutamente todo, está condicionado por una serie de ideas que viven insertas en esos mensajes publicitarios y mediáticos, para que nosotros, pobres gentes del pueblo llano trabajador, las interioricemos y las reproduzcamos, creyendo además que lo hacemos de forma espontánea. Educados para defender unos intereses que no son los nuestros, adiestrados para hacer nuestros los objetivos de un sistema que nos explota, somos sistemáticamente humillados y no queremos o no sabemos darnos cuenta. En eso consiste la alienación consumista-capitalista; la ilusión de la libertad consumista/capitalista.

 

Libres de ser esclavos

 

No somos libres, no al menos tan libres como nos creemos. Somos el producto de un modo de vida y de unos intereses que, como integrantes de las clases trabajadoras, de las clases explotadas, de las clases dominadas, no son los nuestros. Somos, en definitiva, un producto de quienes supieron ver en el control del inconsciente un arma más que efectiva para dominar conciencias y voluntades, para influir sobre la formación psicológica de la persona del mismo modo que las ideas sacralizadas de la sociedad cristiano/feudal influían sobre los sujetos de aquella época.

 

En eso consiste la ilusión de la libertad en la sociedad capitalista: en ser libres de derecho e ilusiones, pero esclavos de hecho. Es decir, en teoría, según el discurso oficial y dominante -mayoritariamente aceptado como verdadero-, se ofrece un estilo de vida integrador, en el que el individuo se cree libre, ya que formalmente, se supone, tiene todas las libertades y derechos, pero, en la práctica, cuando se analiza la realidad más detenidamente, la única verdad que allí podemos encontrar es que la capacidad de decisión autónoma está muy recortada, y depende en gran parte del dinero que tengas”.




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4 comentarios

  1. HERMANO DEL INDIO on

    Se supone que la unica libertad que te va quedando en un sistema capitalista es saber donde vas a gastar TU dinero, y alli se termina la libertad.

  2. el articulo esta fantástico y me aclaro muchas dudas, pero quede en un limbo, penzando y bueno… eso es el sistema donde vivimos que pero que va ser de nuestras vidas si en verdad no tenemos libertad y esta muy recortada…. y solo vivimos en una jaula sirviendo a los demás…

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