Brasil: Asesinan a concejala feminista en medio de la militarización del país y el auge de la ultraderecha

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La concejala del partido de izquierda brasileño PSOL, Marielle Franco, fue asesinada a balazos la noche del miércoles en el centro de Río de Janeiro cuando regresaba de un actividad. Franco denunció en las últimas semanas un incremento de la violencia policial en las favelas y se opuso a la intervención militar del área de la seguridad de Río, decretada por el presidente Michel Temer para tratar de contener una escalada de violencia que no para de crecer desde el fin de los Juegos Olímpicos de 2016. Notas de Radio Villa Francia y Cosecha Roja detallan:

 

Ayer a las 21.30 salió de una actividad política, una reunión de jóvenes negras, en el barrio de la Lapa, en Río de Janeiro. Un auto paró al lado del suyo y desde allí comenzaron a disparar. Al menos cinco de los diez disparos que hicieron los desconocidos dieron en el blanco. Arrancaron y se fueron. No se llevaron nada.

 

Nacida en el Complejo da Maré (conjunto de favelas en Rio), Marielle actuaba en defensa de los derechos humanos de negras y negros, denunciando el genocidio de los jóvenes en las favelas. En febrero, pasó a integrar la comisión que acompaña la intervención militar en Rio. Tres días antes del crimen, Marielle denunció el involucramiento de policías en la muerte de jóvenes en la ciudad.

 

Hace una semana publicó un texto en sus redes sociales denunciando abusos del 41º batallón de la PM en la favela de Acari. “En esa semana  asesinaron a dos jóvenes . Hoy la policía caminó por las calles amenazando a los vecinos. Sucede desde siempre y con la intervención se ha vuelto peor”. El 41º batallón es uno de los que más registra muertes como consecuencia de oposición a la intervención policial.

 

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La militarización de Brasil

La intervención, sin precedentes desde el retorno de la democracia en 1985, fue criticada por defensores de los derechos humanos, que temen que durante las operaciones se cometan abusos contra los habitantes de las favelas. Los brasileños rechazaron el decreto de militarización planteado por el Gobierno de facto, respaldado por la Cámara de Diputados y el Senado. Con esta decisión, las fuerzas de seguridad local, los bomberos, servicios de inteligencia y de administración penitenciaria dependerán de un funcionario militar.

 

Los ciudadanos han expresado su rechazo a la militarización al considerar que esta decisión incrementará las violaciones de derechos humanos en las favelas y demás sectores menos favorecidos por el Estado. El Gobierno de facto ha justificado la intervención de Río de Janeiro como una medida de emergencia para combatir el crimen organizado en la ciudad, pese al desacuerdo de la población.

 

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Jair Bolsonaro: El candidato fascista, fanático religioso, machista orgulloso y que promete una Dictadura

Bolsonaro es un ex capitán del Ejército que llegó a la política con un discurso de alabanza a la dictadura militar y diciendo claramente que no cree en la democracia. Asume que es machista, racista, homofóbico y xenofóbico, haciendo broma de aquello y siempre agregando que “pueden acusarme de lo que sea, pero no pueden negar que soy el único político honesto”. En realidad sí se puede negar, pero son pocos los que tienen el poder de alcance del mensaje de Jair Messias Bolsonaro como para poder desmentirlo.

 

Ese alcance es fruto de un talento especial en utilizar los medios y las redes sociales para construir el mito alrededor de su figura. Y esa es justamente la palabra usada por su staff comunicacional: “mito”. Sus seguidores, algunos de ellos fanáticos casi religiosos, lo llaman “Bolsomito” o simplemente “El Mito”. Quizás no sea un mito, pero sí es un fenómeno. En los cuatro años desde que pasó a proyectar su imagen a nivel nacional, Bolsonaro salió de la nada para ser hoy uno de los favoritos a las próximas elecciones presidenciales, con entre 15% y 17% de las intenciones, detrás solamente del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva – que podría ser impedido de candidatearse, lo que dejaría el camino más despejado para el ex militar.

 

Desde principios de los ’90 y hasta los primeros años de esta década, Bolsonaro fue uno de los menos activos diputados del país. Representante del Estado de Rio de Janeiro, él fue uno de los congresistas que menos proyectos presentó a la Cámara, pese a sus más de 20 años de carrera legislativa. Entre esos pocos, ninguno había sido aprobado. Con una efectividad tan baja, la presencia de Bolsonaro en el parlamento solo se puede explicar por su carácter estratégico: él fue todo ese tiempo el primero y el más actuante de los representantes militares en el parlamento.

 

Como único representante militar en el parlamento, sus declaraciones siempre fueron consideradas ridículas o folclóricas. Quizás por eso tratadas como insignificantes, pese al tono siempre amenazante o hasta beligerante. En una entrevista para el canal oficial de la Cámara de Diputados, en 1999, Bolsonaro dijo las siguientes frases: “soy favorable a la tortura y 90% del pueblo brasileño también lo es” (lo dice hasta hoy). También dijo: “no hablemos de la dictadura militar porque la verdad es que solo desaparecieron 282 (cuerpos), y además solo murieron delincuentes, asaltantes de bancos, secuestradores, violadores, mientras que sólo en São Paulo, en un año mueren más de 300”.

 

Al ser consultado sobre si cerraría el Congreso Nacional si fuera presidente, repitiendo lo hecho por la dictadura militar, su respuesta fue: “no tenga dudas, y puede estar seguro que la gente iba a festejar esa decisión, porque no funciona (la democracia), a través del voto no se logrará cambiar nada en este país, ¡nada, absolutamente nada! Sólo lo vamos a cambiar cuando estalle una guerra civil y hagamos lo que los (gobiernos) militares no hicieron, matar unas 30 mil (personas), empezando por FHC (en alusión al entonces presidente Fernando Henrique Cardoso). Si por accidente mueren algunos inocentes no pasa nada”.

 

La académica española Esther Solano, doctora en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense de Madrid y profesora de Relaciones Internacionales de la Universidad de São Paulo, hace años estudia el fenómeno de Bolsonaro, pero también el cambio ideológico que vivió Brasil en los últimos años, sobretodo las clases populares. Según ella, muchos se equivocan con Bolsonaro porque su historial es de un tipo que se elegía con el voto de una cierta élite militar de Rio. Sin embargo, su equipo ha realizado encuestas sobre los conceptos valóricos de los brasileños de los sectores periférico de São Paulo, que es representativo de lo que piensan los pobres de los grandes centros urbanos brasileños, y encontraron un ideario muy parecido al defendido por el diputado militar.

 

La era del payaso político

Bolsonaro tiene una colección de dichos y gestos polémicos, sobretodo en temas valóricos, que vienen desde mucho antes de su conversión al partido evangélico: defiende que las mujeres deben recibir menos sueldo que los hombres porque producen menos (“porque se embarazan y son menos fuertes, son una carga mucho más grande al empleador”), que las cuotas para negros en las universidades y servicios públicos son racistas y que los movimientos en favor de los negros y de los pueblos indígenas son liderados por “vagabundos”, que los inmigrantes son los responsables por traer el tráfico de drogas a Brasil, al igual que los homosexuales son los responsables por diseminar la pedofilia. Durante la votación del impeachment contra Dilma Rousseff, Bolsonaro hizo un homenaje al coronel Carlos Brilhante Ustra, acusado de haber violado y torturado a Dilma y otras decenas de mujeres en las cárceles de la dictadura. A la diputada Maria do Rosário (una de las víctimas preferidas de sus ataques) le dijo que no la violaría porque ella no merecía tener sexo con él.

 

Los homosexuales también son blancos recurrentes. En entrevista a un medio de la cadena Globo, dijo que “si veo a dos gays besándose en la calle yo les voy a golpear, es mi derecho hacerlo, por atentado a la moral”, y luego siguió, “si un hijo mío empieza a mostrarse así un poco femenino, le doy una golpiza y le cambio el comportamiento”. En otra declaración polémica, en una reciente charla en el Club Hebraico de Rio de Janeiro, mostró su orgullo por sus primeros cuatro hijos varones y que “en el quinto me puse más débil (sexualmente), entonces nació una mujer”. Sin embargo, la profesora Esther Solano cree que Bolsonaro más gana que pierde con esas polémicas que genera, y en ese sentido lo compara a Trump. “Él sabe usar el show a su favor y es consciente de eso. Esta es la Era del Ridículo Político, al igual que Trump, Bolsonaro se expone pero sabe que sus palabras ridículas igual van a encontrar gente que las comparte y las defiende”, dice.

 

En 2016, tras dos décadas militando en diferentes partidos de derecha, conocidos como herederos de la ARENA (Alianza Renovadora Nacional, el antiguo partido creado por los militares para disputar la institucionalidad cuando empezó la apertura política), Bolsonaro llegó finalmente al PSC (Partido Social Cristiano), dirigido por pastores evangélicos y fuertemente ligado a este sector que combate abiertamente la laicidad del Estado. Ese traspaso es visto como el marco de la coalición política entre la bala y la Biblia. En uno de sus primeros discursos por el PSC, Bolsonaro dijo en el Congreso: “Dios está por encima de todo, no me vengan con eso de Estado laico, el Estado es cristiano, y la minoría que esté en contra de eso que se cambie de país (…) aquí en Brasil las minorías tienen que curvarse ante las mayorías”.

 

Desde el principio de este siglo, la cantidad de pastores evangélicos y ex policiales elegidos para el legislativo viene creciendo de forma constante, aunque el ritmo de los religiosos un poco más acelerado. Que el principal ícono de los militares ingresara a uno de los partidos evangélicos, asumiendo su discurso valórico, fue vital para que el PSC sintiera que tenía respaldo para una iniciativa presidencial. “La alianza con el mundo religioso no es el único factor que potenció a Bolsonaro en las clases bajas, pero sí es uno muy importante”, comenta Esther Solano, quien destaca que muchas iglesias evangélicas de Brasil hablar fuertemente con las clases medias y bajas. “La clase C, la clase media baja consumidora, mantiene valores muy conservadores y absorbe fácilmente ese discurso de la seguridad, del punitivismo, está en favor de la pena de muerte, de la reducción de la edad penal y otras ideas que están representadas en Bolsonaro”.

 

Las encuestas apuntan a Bolsonaro como uno de los políticos con menos índice de rechazo (siempre menor a 25%), cuestión que sorprende debido a la cantidad de declaraciones y actitudes polémicas que quizás explicarían su desventaja en el mano a mano con Lula. Aun así, la profesora Solano cree que Bolsonaro puede dar vuelta este escenario justamente por ese talento para generar controversia. “Él sabe usar muy bien las redes sociales, tiene 4,5 millones de seguidores, está siempre publicando videos y memes en sus páginas, y haciendo charlas incluso en universidades, diciendo las mismas estupideces misóginas, racistas, en contra de los derechos humanos, no importa, y la gente se gusta incluso ese estilo más agresivo, las frases fáciles, el show mediático que genera”.

 

 

 




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6 comentarios

  1. yo creo que se necesita un discurso realmente científico para derrotar al fanatismo, eso es lo único que ha funcionado un poco a lo largo de la historía y claramente los discursos como está formulados en la izquierda y social-democracia actual desde la ideas de deconstrucción de los discursos no suman a nadie, porque parece una batalla entre creencias y opiniones en vez de evidencia contra superstición.

    En lo referente al asesinato es producto ademas del fanatismo de la política de derecha de la cobardía de la social-democracia para subordinar a los organismos de seguridad.

    • SEGUIDORES DEL KK-KAST on

      Que chucha de comentario, con un vocablo que no es aceptado por la RAE, inventado por un ultraderechista norteamericano, en los 80. Me gustaría saber cuál sería la definición de esta palabrita, tan tergiversada y ultra repetida del momiaje…
      Por lo demás, desafortunado su comentario, ante una situación tan dolorosa para sus failiares y que ha conmocionado a un país entero, convocando a MARCHAS MULTITUDINARIAS, en señal de repudio contra un “Presidente” ascendido a tal cargo, mediante un Golpe de ESTADO “blando”, y con un líder acusado de escándalos de CORRUPCIÓN… Un aplauso para usted y su gran muestra de sapiencia y Tolerancia…
      P.D Aweonao este ESCUPY-DOO

  2. Yo creo que es muy triste como están destruyendo Brazil, el país que debería ser un faro para los latinoamericanos, va camino a pasos agigantados a ser un estado fallido como Colombia.

    Temer es un dictador, no lo ha elegido nadie y vino al cambio de mando de Piñera y yo no vi a nadie cuestionando que este señor se sentara ahí como gran mandatario, en cambio a Maduro lo critican por todo, y no es que lo defiendo para a él si lo han elegido democraticamente.

    Si la derecha solo va a gobernar con los ricos y poderosos esquilmando al pueblo debe ser erradicada como al fascismo, así de simple, porque ellos se autodenominan nacionalistas, y ¿cómo diablo vas a ser nacionalista si te alias con poderes económicos extranjeros para robar a tu propio país?

    Y no olvidar el grave problema durmiente que tenemos con los evangélicos, verdaderos fanáticos que mañana pueden tomar un arma y hacer una guerra santa en nuestro continente (coordinados desde EE.UU), imaginaos que votan en masa por Kast, mucho cuidado con ellos.

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