Ya no hay espacio para una política de Conciliación de Clases, no hay posibilidades de avanzar sin enfrentar los privilegios de los de arriba

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capitalismo 29

 

La Democracia Representativa se encuentra en una crisis terminal y es un fenómeno que está pasando en todos los países. Las personas no están votando, las elecciones se están polarizando y el fascismo, como depende de la irracionalidad y la ignorancia, está avanzando en todo el mundo. ¿Los grandes responsables? La “izquierda” política, o mejor dicho, la “socialdemocracia”, que se dedicó a robar durante décadas, a gobernar para los empresarios y abandonó por completo a la Clase Trabajadora.

 

¿Cuál es la única esperanza para detener el fascismo? Primero el Movimiento Feminista, porque las mujeres serán las primeras que perderán sus derechos, segundo, que la Clase Política de izquierda entienda que ya no hay espacio para la Conciliación de Clases. ¿Qué significa esto? En palabras simples, gobernar de manera tan clara defendiendo a la Clase Trabajadora que hasta el más alienado de los llamados “fachos pobres” entienda que al fin van a defender sus intereses. Una muy buena definición de esto la realizó Guilherme Boulos, líder del Movimiento Sin Techo de Brasil.

 

“El golpe a Dilma Rousseff nos demostró que no hay más espacio para una política de conciliación de clases, de los de abajo con los de arriba. Ellos han roto esa posibilidad cuando nos dieron el golpe. Los mismos sectores que han ganado con el desarrollo económico en los gobiernos del PT hoy son los que apoyan la persecución a Lula. Es necesaria entonces una política de mayor enfrentamiento. La mayor lección de este proceso es que no hay posibilidades de avanzar en derechos sociales y en conquistas democráticas sin enfrentar los privilegios de los de arriba, del 1%”

 

“El modelo de gobernabilidad de alianzas entre partidos, que incluso significaba bajar muchas banderas que son importantísimas para la izquierda, ese modelo ya no funciona más. Es necesario ampliar, profundizar la democracia a partir de la participación popular: con plebiscitos, con referendos, con concejos, con formas de participación que comprendan que democracia no es sólo ir y votar cada cuatro años y después no se participa más en nada. No puede ser un cheque en blanco y que los políticos hagan lo que quieran”

 

 




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3 comentarios

  1. ¿Cuál es la única esperanza para detener el fascismo? te preguntas y evidentemente es el poder de la ciencia y la razón enmarcada en la construcción de una fuerza electoral de izquierda de verdad. El feminismo hegemónico no cumple con el requisito de ser un movimiento con esas características, y tiene más posibilidades de convertirse en una ong o en una fundación progre que otra cosa, ya que los primeros en perder más todavía son los pobres en general, la clase trabajadora, independiente de su género u origen.

    En lo referente a las dificultades que han encontrado los gobiernos socialdemócratas como los de Brasil y que seguramente serían muchos más para una fuerza de izquierda como tal, son simplemente el desenvolvimiento del conflicto y renunciar a la toma del poder es abdicar de incidir en la realidad política, decir que ya no hay espacio para la conciliación de clases tiene sentido cuando tu fuerza es mayoritaria, pero cuando es minoritaria solo le queda avanzar en base a la consistencia en el tiempo, con una flexibilidad en su acción, no en sus principios, en especial si se basa en la ciencia y la razón. En esas condiciones una fuerza minoritaria puede tomar decisiones democratizadoras y elevar la calidad de vida de las personas.

    De hecho no vaya a suceder que por pedir mucha democracia popular de cabildeo terminen saliendo medidas mucho más fascistas aún de la voluntad general de la sociedad, claramente primero es necesario el control del poder para realizar transformaciones socio-culturales posteriores enmarcadas en la alfabetización científica por ejemplo.

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