¿Llegó el momento de abolir las iglesias ya que son redes de pedofilia que promueven una doctrina de ignorancia y estupidez para enriquecerse robándole a los más pobres?

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canutos 11

 

Amigas y amigos, como sociedad tenemos que entender que si queremos avanzar hacia nueva etapas del conocimiento humano tenemos que abolir las iglesias. Primero porque son un negocio, verdaderas organizaciones delictuales que lucran con la ignorancia robándole a los más pobres. Segundo, porque está más que comprobado que son verdaderas redes de pedofilia. Tercero, porque para lograr lo anterior promueven una doctrina de estupidez, ignorancia, sumisión y obediencia, ya que es la única manera en que pueden robarle a los que menos tienen y violar a sus hijos.

 

Las iglesias han amoldado la palabra de Jesús a su conveniencia para promover un discurso que nada tiene que ver con el amor al prójimo que promovía. ¿En qué parte de su mensaje llamaba a odiar a las mujeres y a los homosexuales? ¿En qué momento Jesús dijo que había que robarle a los más pobres para que los obispos vivieran como reyes y acumularan fortunas obscenas? De hecho, si Jesús existiera en este época sería el primero en agarrar a patadas a todos los que se han deformado su mensaje para lucrar en su nombre. Además, las iglesias no sólo van en dirección opuesta a la ciencia, también anulan la lucha de clases, ya que llaman a que el pobre acepte la miseria en la que vive y no cuestione al causante, el modelo económico y social capitalista.

 

Una cosa son las religiones y nadie se puede meter en las creencias personales, se llame Jesús, Mahoma, Krishna, Zelda o Rihanna. Pero las iglesias que lucran y se enriquecen con la fe de las personas simplemente no pueden seguir existiendo. Para rematar, más encima evaden impuestos, lavan dinero y el mismo Estado les regala millones de pesos todos los años para que los obispos sigan aumentando sus fortunas personales. Por el bien de la sociedad tienen que ser abolidas, sólo representan un lastre para toda la humanidad, un cáncer que debemos extirpar a la brevedad posible.




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8 comentarios

  1. El mensaje de Jesús así como el de Sócrates era que la vida era una enfermedad, por eso uno se hizo crucificar a pesar de que solo tenía que retractarse de nombrarse a si mismo como rey (según el mito cristiano) y en el caso de Sócrates, la ciudad de Atenas hasta lo habría dejado que se escapara pero prefirió quedarse y tomarse el veneno. Estos dos individuos ( uno inventado como Jesús y el otro que nos llega por boca de Platón) son calumniadores del valor de la vida, de hecho el cristianismo puede entenderse como una especie de neoplatonismo. El cristianismo actual si bien tergiversa el mensaje, agregando la dimensión del juez castigador y cuanta cosa ha sido necesaria para conservar su poder y cohesión desde su institucionalización en Roma, nunca fundadores reales o míticos han sido más que personas enfermas a las que la vida les pesó mucho.

    La tradición de la ciencia Jonia se perdió durante mucho tiempo, a diferencia de lo que pasó con las obras de Platón o Aristóteles y los hitos fundamentales posteriores para la ciencia moderna fueron Galileo, Newton y Darwin (fundador de la biología moderna y en cierta forma de la psicología de la conducta comparada también) que nos han permitido valorar la importancia y maravilla de la vida, donde los enigmas nos pueden hacer rendir al mismo tiempo ante el asombro y el horror, ante la pequeñez y la grandeza, inflando la razón y los sentidos del deseo de conocer y de ser libres, esa es la gran salud de cierto tipo de ateísmo en que se funda la izquierda racional.

    La izquierda local a través del legado de Hegel que llega por la obra de Marx, lamentablemente ha sido pseudocientífica al infectarse de la cristiandad que llega a través de la mirada de Hegel y actualmente se ha contaminado aún más mediante la ideología postmoderna que es una especie de supercristianización (véase la mojigateria de un Boric o un Jackson) y a la vez un sin fin de interpretaciones excesivas y erróneas de la física cuántica, la psicología cognitiva y la biología del conocimiento, por lo que si queremos hacer desaparecer todas las supersticiones que facilitan el consenso que impone la clase dominante, por ejemplo las iglesias a las que alude la nota, lo primero sería preguntarnos cómo podemos armonizar la necesidad de una izquierda racional, científica y moderna con una izquierda que en la práctica sostiene todo su discurso en una especie de pseudoteología sentimental. Esa pregunta creo que puede ser un comienzo para encender un motor que nos conduzca hacia la senda de una verdadera era de la razón basada en la pasión por vivir.

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