La Dictadura del fanatismo religioso y la ignorancia comenzó en Brasil: Ministra evangélica de Bolsonaro aseguró que “la mujer nace para ser madre” y que “la Biblia tiene que volver a las escuelas”

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Todos y cada uno de los que apoyan al fascista Jair Bolsonaro tendrán que responder ante el inminente desastre que será su Gobierno. Una corrupta Dictadura Evangélica al servicio de los grandes empresarios que aplastará como nunca ante a los trabajadores, a las mujeres, a los pobres y a la comunidad LGBT, promoviendo sin asco alguno la ignorancia, eliminando derechos y acabando con la libertad. Un completo artículo de Todo Noticias expone quiénes son los ministros de Jair Bolsonaro:

 

Damares Alves es pastora evangélica y asesora del senador y cantor góspel Magno Malta, uno de los personajes más tenebrosos del Congreso brasileño, que no consiguió su reelección en octubre. Malta, un político ultra homofóbico, fue derrotado en las urnas por Fabiano Contarato, que es gay, casado y tiene un hijo adoptivo. Por algunas semanas creyó que recibiría un ministerio como premio consuelo por su lealtad a Bolsonaro –la misma “lealtad” que tuvo por todos los presidentes anteriores–, y hasta lo anunció a la prensa, orgulloso, pero el presidente electo prefirió darle el cargo a Damares, asesora del senador.

 

La futura ministra de Derechos Humanos, Familia y Mujeres fue una de las primeras que embarcó en la farsa del “kit gay” y, una vez que esta llegó a los medios, fue responsable por distribuir materiales falsos que ayudaron a propagar esa que, años después, fue una de las principales fake news usadas por Bolsonaro para atacar a su adversario, el petista Fernando Haddad. Pero sus méritos no terminan ahí: autora de declaraciones que parecen salidas del túnel del tiempo, su perfil encaja perfecto con la idea de un gobierno a la Gilead. En la ficción creada por Margaret Atwood, Alves sería la tía Lydia.

 

“La mujer nació para ser madre”, dice Damares, y agrega que las feministas promueven una guerra entre hombres y mujeres, y que el modelo ideal de sociedad sería aquel en el que las mujeres cuidan la casa y a los hijos mientras sus maridos trabajan para darles sustento. Enemiga de la legalización del aborto, defiende endurecer sus penas y ofrecer un subsidio a las mujeres víctimas de violación que sigan adelante con el embarazo, al que se refiere como “un problema que dura nueve meses”. También dijo que la Biblia “tiene que volver a las escuelas”, a las que considera un lugar inseguro para los niños, y que llegó la hora de que las iglesias evangélicas gobiernen el país. 

 

¿Los otros Ministros? Fascistas, empleados de los grandes empresarios, corruptos y más fanáticos religiosos

El perfil bizarro de Damares no será, sin embargo, una excepción en el futuro gobierno brasileño. Junto a ella estará, por ejemplo, Ernesto Araújo, ministro de Relaciones Exteriores, quien anunció esta semana que el nuevo gobierno retirará a Brasil del acuerdo internacional sobre migraciones firmado el lunes en Marrakech. Brasil también podría retirarse del Acuerdo de París, poniendo en riesgo no sólo el medio ambiente, sino también las relaciones comerciales del país con Europa, a la que el futuro ministro se refiere como “un espacio culturalmente vacío”.

 

Araújo defiende el nacionalismo y el “anticosmopolitismo”; se declara enemigo del “globalismo”, término alternativo a ‘globalización’ con el que describe una supuesta conspiración internacional anticristiana del “marxismo cultural”, que, en su opinión, domina el mundo. “La fe en Cristo significa, hoy, luchar contra el globalismo, cuyo objetivo último es romper la relación entre Dios y el hombre”, dice el funcionario que conducirá la prestigiosa diplomacia brasileña. Itamaraty está que arde y muchos diplomáticos de carrera prometen por lo bajo ignorar y boicotear a su futuro jefe, a quien consideran una vergüenza para el país. Para el ministro, el golpe militar de 1964 debería ser conmemorado porque “liberó a Brasil del comunismo”, los textos escolares sobre la dictadura deberían cambiar y en las escuelas no debería haber discusiones sobre género porque “quien define el género es la naturaleza”.

 

El futuro ministro también usa la expresión “climatismo” para referirse al cambio climático, que en su opinión no existe –una idea dominante en el futuro gobierno– y es apenas “una ideología de izquierda”. En su blog, tan bizarro como los cultos religiosos de la pastora Damares, dice que el aborto, la lucha feminista contra el patriarcado y el matrimonio igualitario forman parte de una estrategia internacional de la izquierda para impedir los nacimientos: “Ellos -la izquierda- quieren una sociedad donde nadie nazca, ningún bebé, mucho menos el niño Jesús. Pregunto inclusive si el sadismo abortista de la izquierda no proviene de una pretensión nihilista de, en cada bebé, estar matando a Cristo antes de nacer”, escribió el futuro canciller. Su ídolo es Donald Trump, al que se refiere como “un Dios operando por la Nación” para salvar a Occidente, alejándose de la democracia liberal y el marxismo y recuperando los valores familiares, la identidad nacional y la fe cristiana.

 

Con ideas próximas a las de Araújo llega el nuevo ministro de Educación, Ricardo Vélez Rodríguez, un teólogo y filósofo colombiano, autor de varios libros y profesor emérito de la Escuela del Comando del Estado Mayor del Ejército. Las Fuerzas Armadas han conquistado varios ministerios y secretarías en la nueva administración, con presidente capitán y vice general, un problema de rangos que ya está creando roces e intrigas. Para el ministro, el golpe militar de 1964 debería ser conmemorado porque “liberó a Brasil del comunismo”, los textos escolares sobre la dictadura deberían cambiar y en las escuelas no debería haber discusiones sobre género porque “quien define el género es la naturaleza”. Sobre la secundaria, dice que debería preparar para el trabajo porque “es una boludez” pensar que la democratización de la universidad debe ser universal, ya que “no todo el mundo es llamado a la universidad”.

 

Vélez Rodríguez y Araújo no fueron elecciones personales de Bolsonaro, sino sugerencias del astrólogo Olavo de Carvalho, un exmusulmán convertido al catolicismo ultraconservador que vive en Virginia, se hace llamar filósofo a pesar de no tener título y es el gurú ideológico del futuro presidente. Sus opiniones sobre la educación también son bizarras: “Cuanta más educación sexual, más ‘putería’ en las escuelas, al final, se está enseñando a los niños entregar el culo, chupar pijas, apretar los pechos de la otra en público”, dice el consejero presidencial. Bolsonaro admira a Olavo y suele aparecer en transmisiones en vivo con su libro “Lo mínimo que tenés que saber para no ser un idiota”, best seller entre lectores de la nueva ultraderecha brasileña. Entre otras teorías, el astrólogo que elige ministros ya dijo que no está probado que la tierra gire alrededor del sol y no al revés, ni tampoco la teoría de la evolución; asegura que el cigarrillo no hace mal a la salud, que la Inquisición es un invento de los protestantes y que los gays van a querer legalizar la pedofilia.

 

Para el Ministerio de Medio Ambiente, Bolsonaro eligió al diputado Ricardo de Aquino Salles, reo en una causa por el delito de fraude ambiental cuando era funcionario del gobierno de San Pablo. En una reunión con ruralistas, después de anunciar el nombre del futuro ministro, Bolsonaro les preguntó, entre risas: “Les gustó, ¿no?”. Defensor de los grandes terratenientes, Salles usó en la última campaña el número 3006 para su candidatura, en referencia a un calibre de municiones usado para disparar contra los sin tierra. Sus materiales de campaña tenían en el centro la foto de una caja de municiones y frases como “contra los jabalíes, la izquierda y el MST”.

 

En el Ministerio de Defensa estará el general Augusto Heleno, que condujo las tropas brasileñas para la misión de la ONU en Haití, critica la demarcación de tierras indígenas y se refirió al Mercosur como “un acuerdo bolivariano”. Defensor de la última dictadura como él, Bolsonaro lo quería como vice, pero el partido del general no lo dejó. La ministra de Agricultura será la diputada Tereza Cristina, que es apoyada por la poderosa bancada ruralista del Congreso y recibió una donación de 30 mil reales para su campaña de un terrateniente investigado por mandar a matar a un líder indígena. Durante su actuación en el parlamento, la llamaban “la musa del veneno”, por ser la principal lobista de la ley que quiere eliminar restricciones al uso de agrotóxicos, así como de otros proyectos para flexibilizar la legislación ambiental. Luiz Henrique Mandetta, también ruralista, acusado por fraude en licitaciones, tráfico de influencias y “caja 2” (uso de dinero no declarado en la campaña) será ministro de Salud, para felicidad de las empresas de medicina prepaga: Mandetta fue directivo de la empresa Unimed y recibió 100 mil reales para su campaña de 2014 de la empresa Amil. Son las dos prepagas más importantes del mercado brasileño.

 

Osmar Terra, exministro de Temer citado en la operación “lava-jato”, defensor de la política de guerra contra las drogas y de la internación compulsiva de usuarios de marihuana, será ministro de la Ciudadanía. Para el Ministerio de Ciencia y Tecnología fue elegido el exastronauta Marcos Pontes, quien luego de un único viaje a una estación espacial que le hizo ganar fama, dejó la Fuerza Aérea para ganar dinero haciendo propagandas de almohadas “con tecnología —falsa- de la NASA”. Pontes no tiene ningún antecedente en el área de la investigación científica o en la vida académica y dijo que su trabajo en el ministerio comenzará por “combatir enemigos internos y externos”.

 

Junto a estos y otros impresentables, encargados de entretener a la base social más lunática del presidente con sus guerras ideológicas ultramontanas y contentar a los grupos políticos, militares y religiosos que lo ayudaron a llegar al poder, habrá en el gobierno de Bolsonaro dos “superministros” que deben conducir la verdadera gestión pública, ejecutando el programa de gobierno de las elites mientras sus colegas se dedican a cazar comunistas imaginarios y luchar contra el feminismo, la “ideología de género”, la globalización y el sexo anal.

 

El exjuez Sérgio Moro, premiado por el presidente que ayudó a elegir luego de meter preso sin pruebas a Lula, que habría ganado las elecciones si estuviese libre, comandará el Ministerio de Justicia y Seguridad (al que Bolsonaro agregó varias otras áreas), y el economista ultraliberal Paulo Guedes, de la Escuela de Chicago, defensor de las privatizaciones, el Estado mínimo, la flexibilización laboral y la reforma previsional, será ministro de Economía, una nueva cartera que reunirá todos los ministerios y áreas económicas que hoy están dispersas. Con mucha teoría económica, pero sin experiencia de gestión, en su primera reunión con los senadores pregunto qué era la LDO (ley de presupuesto) y les dijo que no iba a ocuparse de ella hasta el año que viene. El presidente del Senado tuvo que explicarle que los presupuestos se aprueban el año anterior.

 

Guedes y Moro serán los garantes de Bolsonaro ante el establishment, lo que les da un poder enorme, porque son los únicos dos ministros a los que el futuro presidente no puede echar sin poner en riesgo a su gobierno. No será fácil, porque algunas ideas económicas de Guedes pueden causar una crisis con el bloque militar del gobierno, más nacionalista, al tiempo que algunos delirios del bloque evangélico y de los lobistas de las armas y la mano dura pueden causarle problemas a Moro. Y todos tendrán que cuidarse también de los ministros sin cartera, los hijos del presidente, que toman decisiones como si mandaran y no paran de meter en problemas al futuro gobierno.

 

Los ministros y superministros antes mencionados, y algunos otros que completan el equipo, deberían teóricamente trabajar bajo la coordinación del exdiputado Onyx Lorenzoni, futuro ministro de la Casa Civil (especie de jefe de gabinete), un diputado del bajo clero y lobista de la industria armamentista -desesperado por pagarles su ayuda para la campaña con la liberación de la venta de armas– que está citado en la delación de Odebrecht y tiene varias causas por corrupción, inclusive una en la que él mismo confesó haber recibido dinero ilegal. Pero Moro ya aclaró que no hay problemas. Onyx se arrepintió y pidió disculpas, y yo le creo, aseguró el exjuez, que siempre pone sus creencias por encima de las pruebas. Porque, parafraseando al propio Bolsonaro, “bandido bueno es el bandido nuestro”

 

Esto ya no se trata de Izquierda o Derecha, se trata de la Democracia y la Libertad versus la Dictadura y el Oscurantismo que promueve el Fascismo y e Fanatismo Religioso. Los políticos chilenos que apoyan a Bolsonaro tendrán que responder cuando se desate la barbarie




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7 comentarios

  1. La reproducción no es lo que define principalmente a un organismo vivo, por eso la biblia debe quedarse guardada en el museo de la ignorancia y se deben entregar buenos libros de biología que expliquen como genética y ambiente se modulan mutuamente.

  2. fachosenfermos on

    yo creo que si se trata de izquierda vs derecha, pero de materializar una izquierda centrada en los valores de la ilustración contra el irracionalismo de ultraderecha que solo apela a las emociones y que carece de argumentos serios.

  3. Conocemos perfectamente el decálogo de estupideces irracionales que constituyen doctrinariamente a la ultraderecha , no creo que necesiten más difusión, por otra parte los medios de contrainformación podrían sacar notas también sobre el pensamiento científico que es la única barrera real para esa clase de discursos demenciales.

  4. si es un conflicto de izquierda contra derecha, cuando el irracionalismo ultraderechista quiere convencernos de que el poder de sus gobernantes viene de dios igual como lo pretendían las monarquías absolutistas, esa fue una de las cosas contra la que se levantó el pensamiento ilustrado.

    Habitualmente se conoce de los ilustrados a Rousseau, Voltaire y Montesquieu, pero hay otros más interesantes como Paul Henri Thiry d’Holbach primer pensador sistémico de la historia (sistema de la naturaleza y sistema social), que escribió algunos de los libros ateos más relevantes de su época como historia crítica de jesucristo y el cristianismo al descubierto, pensadores para que los que el cerebro era la mente y no había espacio para el alma y las supersticiones, también está Helvétius y La Mettrie y de ahí para adelante hasta pensadores como Mario Bunge.

    No tenemos porque retroceder 100 años para discutir temas superados como la obvia co-determinación de lo biológico y lo social, el derecho a la educación,etc tenemos que afirmar nuestro propio corpus de conocimiento y expandirlo en la clase trabajadora.

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