Piñera otra vez está mintiendo: El actual sistema de selección escolar no es una “tómbola”, es ciencia aplicada que incluso ganó un Premio Nobel

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Como ya sabemos, el día de ayer el Gobierno presentó un proyecto para que los colegios puedan seleccionar a los alumnos de acuerdo al dinero de sus familias. Esta brutalidad, nombrada de manera irónica “Admisión Justa”, tiene por objetivos  seguir destrozando la Educación Pública, perpetuar que la educación siga siendo un negocio, y lo más miserable, aumentar la segregación social para dejar sin educación a los más pobres.

 

En este contexto, y en algo que no sorprende considerando que estamos en el Gobierno de las mentiras, Sebastián Piñera se cansó de mentir con respecto al actual sistema de selección escolar diciendo que era “una tómbola”. Pues bien, a través de una completa columna, los académicos José Correa y Juan Escobar de la Universidad de Chile, y Nicolás Figueroa y Francisco Gallego de la Universidad Católica, explicaron de qué se trata este sistema de ciencia aplicada que incluso ganó un Premio Nobel:

 

A través de diversos medios se ha caricaturizado el nuevo sistema de admisión escolar como un mecanismo aleatorio de asignación de alumnos a colegios (la llamada tómbola). Sin embargo, la realidad del sistema es totalmente distinta. El nuevo sistema parte con la postulación de las familias a escuelas a través de una plataforma web. Esta entrega información detallada sobre los proyectos educacionales de cada establecimiento, para que cada familia postule de manera informada. Así, cada una completa una postulación en la que expresa sus preferencias por colegios.

 

Algunos establecimientos tienen más postulantes que cupos disponibles, por lo que inevitablemente algunas familias no podrán acceder al establecimiento que más les gusta. La Ley de Inclusión establece algunos criterios para resolver este problema, entre ellos, que niños con hermanos en un colegio tienen prioridad sobre el resto. El azar juega un rol solo cuando existe un exceso de familias que desean matricular a sus hijos en un colegio. En este caso, los cupos disponibles se asignan aleatoriamente entre las familias que postularon a esa escuela. Así, el sistema asigna alumnos a colegios de acuerdo a las preferencias de los padres y resuelve, de manera no discriminatoria, cuando dos familias quieren un mismo colegio con sobredemanda.

 

El sistema está diseñado con rigurosidad científica. La asignación de alumnos a colegios es el resultado del celebrado Algoritmo de Asignación Diferida (que les valió un Premio Nobel de Economía a Lloyd Shapley y Alvin Roth). El algoritmo procesa las postulaciones de modo que esté en el interés de cada familia postular a los colegios que genuinamente prefiere. Esto es un avance sustantivo para las reales posibilidades de elección de las familias sobre métodos descentralizados de postulación y asignación. Ciudades como Boston, Nueva York y Amsterdam usan esta misma metodología y con excelentes resultados. El diseño compatibiliza las múltiples demandas que los distintos actores del sector tienen. Por ejemplo, el sistema respeta las cuotas definidas por ley para alumnos vulnerables y también permite que los colegios de excelencia seleccionen por mérito académico.

 

El sistema es lo suficientemente flexible como para cumplir con diversos criterios de prioridad y de cuotas que la sociedad estime en el futuro. Aún cuando el azar en el sistema juega un rol limitado, este se implementa de manera transparente y replicable. Usando como insumo fenómenos físicos no predecibles, se siguen los estándares de seguridad del National Institute of Standards and Technology de Estados Unidos para asegurar la calidad de la generación aleatoria. Dada la complejidad de la transición, el sistema se implementa gradualmente, aumentando paulatinamente la cobertura hasta transformarse en un sistema nacional en 2020. La experiencia con el nuevo sistema en Magallanes es muy positiva. Durante el proceso de admisión 2017, cerca del 60% de las familias fueron asignadas al colegio de su más alta preferencia, y casi el 80% quedó en uno de los tres primeros establecimientos a los que postuló. Esto se compara favorablemente con los resultados internacionales, aun considerando que era la primera vez que se implementaba.

 

Otra dimensión importante es potenciar los mecanismos de transmisión de información a los apoderados tanto sobre los objetivos y operación del sistema como sobre las características de las escuelas disponibles de manera que las postulaciones puedan reflejar de buen modo las preferencias de las familias. Un nuevo sistema de admisión escolar puede generar dudas e incertidumbre a las familias y a los sostenedores de colegios y, ciertamente, hay muchos aspectos perfectibles y nuevos desafíos. Tales dudas deben ser resueltas con información precisa sobre el funcionamiento del nuevo sistema.

 

El debate de fondo es simple: ¿En serio van a creerle a la Derecha? Son empleados de los Grandes Empresarios a los que les pagan para defender sus intereses y empobrecer cada vez más a la Clase Trabajadora. Lo que la Derecha llama “Admisión Justa” es otra de sus mentiras para fomentar la segregación social y dejar sin educación a los más pobres. El “chiste” es que después son los mismos que se llenan el hocico con frases como “los niños primero”




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