Campaña del Terror de Piñera y los Grandes Empresarios es una mentira: Economistas señalan que reducir la Jornada Laboral a 40 horas AUMENTARÁ EL EMPLEO

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Como no tienen argumentos para oponerse al proyecto que reduce la Jornada Laboral a 40 horas semanales presentado por Camila Vallejo, el Gobierno y los Grandes Empresarios desataron una ridícula campaña del terror que no tiene ningún sustento, donde aseguran que se producirán 300.000 despidos sin detallar sobre de donde mierda sacaron esa cifra. Pues bien, los economistas Ramón López y Javiera Petersen, en una columna para Ciper, explicaron con peras y manzanas que reducir la Jornada Laboral no sólo creará entre 200.000 y 300.000 nuevos empleados, además será extraordinariamente positivo para la economía del país. Parte del artículo señala:

 

El efecto sobre el empleo depende de lo que los economistas llamamos “elasticidad de demanda” por trabajo, que mide la tasa en que la demanda por trabajo de las empresas, medida en horas, cambia cuando varía el salario. Varios estudios han calculado esta variable para Chile encontrando valores entre -0,5 y -0,2 (Eyzaguirre, 1981; Marcel, 1987; Martínez, Morales, Valdés, 2001; Fajnzylber, Malone, 2005). Según estos valores, una disminución de la jornada de un 10% (de 45 a 40 horas aproximado) y el consecuente aumento del salario por hora, hará que la demanda total en horas de trabajo disminuya entre 5% y 2%. Sin embargo, dado que ahora cada empleado trabaja 10% menos horas por semana, habrá un aumento en el número de trabajadores empleados (notar diferencia con horas de trabajo) entre 5% y 8%. Esto implicaría un aumento del número de empleos en el sector formal de la economía entre 200.000 y 300.000 trabajadores.

 

AUMENTO DE LA PRODUCTIVIDAD

¿Cuál es la relación entre la disminución de la jornada laboral y la productividad laboral? Los economistas conocemos muy bien la famosa wage efficiency hypothesis (hipótesis de salarios de eficiencia) desarrollada por Carl Shapiro y el Nobel de economía Joseph Stiglitz. El postulado básico de esta teoría dice que la productividad de los trabajadores depende positivamente del salario recibido. De esto se desprende que el salario que a la firma le conviene pagar (el que logra la máxima productividad con los menores costos) puede ser más alto que el que el mercado sugiere al equilibrar la oferta con la demanda. Según esto, no solo aumentos salariales resultarían en mayor eficiencia, sino que las mejoras en las condiciones laborales derivarían en aumentos de productividad laboral.

 

Son varias las explicaciones que dan sustento a la hipótesis de salarios de eficiencia, una de las más reconocidas tiene relación con el efecto de satisfacción y cuidado del puesto de trabajo (Akenlof, Yelen, 1988; Stiglitz, 1976; Weiss, 1976). Con mejores condiciones laborales, los trabajadores estarán más satisfechos y apreciarán más su puesto de trabajo, por lo que estarán dispuestos a proveer un mayor esfuerzo en su actividad, lo que a su vez redundará en una mayor productividad laboral.

 

Esta hipótesis ha sido probada en varios contextos laborales (ver por ejemplo el estudio de Raff y Summers (1987) que analiza el famoso caso de Henry Ford cuando decidió doblar los salarios por hora, causando un aumento en una proporción aún mayor en la productividad de sus trabajadores), además de ser coherente con las particularidades de los mercados laborales de las economías en desarrollo (Bulow, Summers, 1986; Albrecht, Vroman, 1992). La hipótesis de los salarios de eficiencia permite inferir que el proyecto de reducción de la jornada laboral tendrá efectos más potentes que una mera subida de los salarios. Así, la liberación de horas para disfrutar en actividades personales en conjunto con un mayor salario por hora, amplifica los efectos positivos derivados de la teoría estudiada.

 

En resumen, el efecto neto de la medida propuesta sería positivo, constituyéndose en una política muy deseable para Chile. Las preocupaciones planteadas por quienes están en contra del proyecto, en particular ocupando argumentos en torno al momento económico y la baja productividad, parecen inadecuadas e inconsistentes con la teoría económica moderna. Lo anterior no deja de ser curioso, en tanto la teoría económica utilizada para el análisis aquí presentado es la misma con la que se formaron los economistas que rechazan esta medida.

 

 




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6 comentarios

  1. fachosenfermos on

    Para que nos quedamos cortos con las campañas del terror que digan que se pierden 100 millones de empleos de una vez, si total ningún periodista es capaz de cuestionarlos cuando dicen tamañas imbecilidades.

  2. SOLDADO DE KAST on

    NOMBRARLE LA PALABRA TRABAJO A UN ZURDO ANARCOGUEA UPELIENTO PASAO A PATA Y ALETA EQUIVALE CASI COMO SACARLE LA MADRE SE VUELVEN LOCAS LAS GUEONAS JAJAJA

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