Genocidio de pobres: Tasa de mortalidad en Hospitales Públicos llega a quintuplicar al de las Clínicas Privadas

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El Hospital San José colapsado

 

Mientras los criminales de la Derecha y el Régimen de Piñera siguen negándose a realizar una cuarentena total de verdad para no tocarle el bolsillo a los grandes empresarios, son los pobres los que están muriendo como moscas por culpa de la pandemia. Esto porque la tasa de mortalidad en Hospitales Públicos llega a quintuplicar al de las Clínicas Privadas. Todo esto recordando, que ya han muerto más de 7.000 personas por Coronavirus. Un reportaje de Ciper detalla:

 

CIPER accedió a registros de la tasa de mortalidad (proporción de fallecidos por Covid respecto del total de hospitalizados por el virus) de hospitales públicos y clínicas. Y las diferencias son abismantes. Los casos extremos son el Hospital Padre Hurtado (25,1%) y Clínica Las Condes (5%). El director (s) del Padre Hurtado explica que la desigualdad social es un factor determinante: su recinto recibe principalmente pacientes empobrecidos con enfermedades crónicas mal atendidas. También describe la dramática saturación en la que están trabajando: “Tenemos que definir a quién conectamos a ventilación, porque tiene posibilidades de salir, y aquellos que no tienen posibilidades”.

 

La tarde noche del jueves 11 de junio en el Hospital San José no había ningún ventilador mecánico invasivo disponible. A esa misma hora seis pacientes con Covid en estado crítico necesitaban con urgencia ser ventilados, pero no había espacio. A pesar de que en el hospital solicitaron su traslado a otro recinto asistencial, no hubo respuesta oportuna por parte de la Unidad de Gestión Centralizada de Camas (UGCC), del Ministerio de Salud.

 

De los seis pacientes críticos, el equipo del hospital pudo resolver la situación de cuatro. Lo hizo conectándolos a máquinas de anestesia, que en situaciones de emergencia sirven para dar ventilación mecánica. Pero a pesar de esos esfuerzos, Jorge González Velasco de 65 años, conserje de un edificio en Las Condes los fines de semana y teletrabajador de lunes a jueves, no resistió. Para él no hubo ventilador. Así se lo explicaron a su hijo esa tarde. Y así también lo reconocieron al menos dos funcionarios  del hospital que conocieron ese caso y que pidieron la reserva de sus identidades.

 

Médicos, enfermeros y funcionarios de distintos hospitales y clínicas consultados por CIPER, coincidieron en que la falta de ventiladores y camas críticas ha empezado a costar vidas. Los pacientes que quedan a la espera de que se desocupe un ventilador o de ser trasladados a algún centro asistencial que cuente con una unidad disponible, son priorizados según su gravedad y pronóstico. Algunos de los que no están en condiciones de ser trasladados, aunque exista una cama crítica en otro recinto, fallecen en la espera. Como en muchos ámbitos, los efectos de la pandemia no están golpeando por igual en los distintos sectores de Santiago. Un paciente con Covid atendido en un hospital tiene más probabilidades de morir que uno internado en una clínica.

 

CIPER recopiló datos sobre la tasa de mortalidad de pacientes con Covid en diferentes hospitales y clínicas metropolitanas. Y pudo constatar que algunos hospitales públicos llegan a quintuplicar la tasa de mortalidad de recintos privados. La tasa de mortalidad de cada recinto se calcula sacando el porcentaje de fallecidos respecto del total de pacientes hospitalizados contagiados con Covid-19. Si el Hospital Padre Hurtado registraba al 19 de junio una tasa de mortalidad hospitalaria de pacientes con Covid de 25,1%, a la misma fecha la Clínica Las Condes reportaba una tasa de 5%. Y aunque esos son los dos extremos de la tabla -la cifra más alta y la más baja-, marcan la tendencia que se observa en la Región Metropolitana: las cifras de los recintos públicos prácticamente duplican, en términos generales, las de los centros privados.

 

El resto de los hospitales públicos cuyas tasas de mortalidad pudo obtener CIPER a través de reportes oficiales son el San José con 21,3%; Del Salvador, con 20,1%; la ex Posta Central con 17,7%; el San Juan de Dios con 18%; y el Sótero del Río, con un 10%. A excepción del Hospital Sótero del Río, todo el resto de recintos públicos superan por lejos las tasas de mortalidad reportadas por las clínicas de Santiago. Desde el Grupo Banmédica  (clínicas Santa María, Dávila, Vespucio, Vidaíntegra y otras dos fuera de la RM), señalaron que su tasa promedio era de 8,9%, la Clínica Universidad de Los Andes un 9,7%, y la Clínica Indisa señaló tener una tasa de mortalidad hospitalaria de 12%.

 

Las tasas que reportan los hospitales San José, Padre Hurtado y Del Salvador, en Santiago, se asemejan a las cifras que tenían los hospitales de España, Italia y Nueva York en pleno peak de la pandemia. Una investigación realizada con pacientes del Hospital Luigi Sacco, de Milán, cifró la mortalidad en 20,6%; otro estudio, destacado por Bloomberg, analizó los datos de miles de pacientes hospitalizados en New York y Long Island entre marzo y abril, y determinó que el 21% de ellos falleció durante su estadía hospitalaria; mientras que un tercer estudio, esta vez de la Sociedad Española de Medicina Interna, estimó una mortalidad de 21,1% entre hospitalizados con Covid en España hasta el 30 de abril.

 

El director (s) del Hospital Padre Hurtado, Mauricio Toro, señaló a CIPER que son varios los factores que explican la diferencia en las tasas de mortalidad hospitalaria entre recintos públicos y clínicas, una es la desigualdad social: “Tenemos población mucho más dañada: obesos, diabéticos, hipertensos, fumadores con alcoholismo o drogadicción. Eso pone otras condiciones. Esta no es la misma población de la Clínica Las Condes, donde un diabético ciego es rarísimo. Nosotros estamos llenos de diabéticos ciegos y amputados, porque sus condiciones de salud son mucho más malas. Son gente muy pobre y precaria, que vive hacinada. Aquí hay población de 40 o 50 años que parece de 70, porque no van al gimnasio y no comen saludable. Pero no pueden cuidarse su diabetes igual que un señor que vive en Vitacura” asegura Mauricio Toro, quien además de dirigir el Hospital Padre Hurtado atiende en la Clínica Alemana.

 

Un estudio publicado en la revista científica The Lancet a fines de 2019 determinó que Santiago es la ciudad que presenta las mayores brechas de esperanza de vida entre personas según la comuna en la que residen, de entre seis grandes urbes latinoamericanas estudiadas. Una mujer que nace en una comuna del sector nororiente con residentes de altos ingresos, puede vivir hasta 17,7 años más que una mujer nacida en una comuna del sector poniente. En el caso de los hombres, la diferencia puede ser de hasta 9 años.




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