Destapan denuncia de violación al interior de Revolución Democrática que escondieron para «no perjudicar la imagen del partido»

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El medio de información feminista Es Mi Fiesta destapó una denuncia de violación al interior de Revolución Democrática, donde pusieron en duda el relato de a víctima y escondieron la situación para no perjudicar la imagen del partido, al punto de que 9 meses después aún no han tomado ninguna medida. Cabe recordar, que este es el segundo caso de violencia de género tapado con tierra en RD, ya que anteriormente una joven militante mapuche sufrió violencia verbal de parte de sus compañeros y el partido jamás investigó su denuncia. Una nota de Radio ADN resume:

 

Polémica y tensión ha generado al interior de Revolución Democrática la publicación de una denuncia de violación contra Gabriel Ramírez, consejero político de la agrupación actualmente suspendido de sus cargos. Ramírez había construido una ascendente carrera política. Fue miembro de la Federación de Estudiantes de la U. Diego Portales en 2014 y dos años después candidato a concejal en Providencia. Sin embargo, congeló su militancia tras conocerse la denuncia, que corresponde a un episodio ocurrido el 28 de mayo del 2017 contra una estudiante identificada como F y que es integrante de la Unión Nacional Estudiantil (UNE).

 

En la publicación, la víctima detalla:  «Luego de haber consumido alcohol en una fiesta, procedí a irme en Uber con Gabriel Ramírez, con quien hasta ese momento mantenía una relación informal. El estado de ebriedad en ambos era evidente. Había un ambiente de confianza hasta ese día. Llegamos a su casa y comenzamos a besarnos, cuando la instancia pasó a mayores, yo consciente de mi condición etílica, le pedí que no siguiera y me puse de costado con disposición a dormir. Desperté un rato después –no sabría decir cuanto- desorientada y siendo partícipe de una relación sexual que no recordaba haber consentido ¿ese ‘no’ que dije antes no bastaba?. Me sentí vulnerada, volví a apartarlo y ponerme en disposición a dormir, esta vez, me sentía insegura y no estaba clara de lo que había ocurrido».

 

«En la mañana le comenté, en un tono de interrogación e interpelación que había ocurrido, y quizás ahí fue cuando fui consciente de un acto de violencia, pues su respuesta en vez de un cuidado hacia mi persona, fue consultarme si lo iba a denunciar porque él tenía cargos y quería hacer de su vida carrera política. No sólo ignoró mi negativa a una relación sexual con él, sino también, sobre puso su posición de poder anticipándose a la reacción que yo podría tener. Luego de yo mencionarle que no lo haría – al menos en ese momento- el me pregunta cómo estoy. Luego de eso, nuestra relación no se prolongó por más de dos semanas, tiempo en que, cuando carreteábamos, él me preguntó en más de una ocasión si iba a denunciarlo, con esa misma precaución y preocupación de su carrera política»

 

Pese a que las acusaciones se conocen hace nueve meses, nominalmente Ramírez continúa siendo miembro de RD porque la figura de «congelamiento» no está estipulada en la Ley de Partidos y desde la agrupación no han resuelto su expulsión. Esta falencia se debe a que el protocolo de violencia de género al interior de la colectividad está recién vigente desde abril y no ha sido aplicado, lo que incomoda a los militantes de un partido que ha asegurado contar con una ética feminista. Además, el caso no ha logrado mayor repercusión porque Ramírez interpuso un recurso de protección en la Corte de Apelaciones que prohíbe a los denunciados hacer publicaciones en Facebook sobre los hechos.

 

Primero, un partido político no puede decirse «feminista» si anda escondiendo las denuncias. Segundo, es tiempo que el Movimiento Feminista forme su propio partido político. Es imposible que un partido sea feminista si está liderado por hombres




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4 comentarios

  1. Falta el clásico comentario de «Distopico», «Parca», «Fachosenfermos» y «?» para que defiendan la «izquierda racional o científica», ya que «¿por qué no denunció antes?» y que esto lo ven los tribunales. El problema de los machitos de izquierda es que creen que basta hablar de Marx para dárselas de revolucionario, sin darse cuenta que ya bastante revolucionario sería que dejaran de pensar con el pene, literal y metafóricamente.

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