Alejandra Matus en picada contra los medios tradicionales por no informar el ENJOYGATE: “Yo creo que se debe a que Piñera los representa”

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Que los medios tradicionales, (El Mercurio, La Tercera, Canal 13, Mega y TVN), sigan censurando el ENJOYGATE, no sólo es la confirmación más brutal de que están completamente vendidos a la Derecha, es la demostración de que no se puede confiar en la información que entregan, ya que su linea editorial no tiene objetividad alguna. En entrevista para Interferencia, Alejandra Matus realizó un interesante análisis sobre los medios tradicionales:

 

Alejandra Matus (55 años) pertenece al pequeño pero influyente club de los periodistas incómodos. El año pasado sus tuits periodísticos durante la pandemia fueron clave en desnudar que el gobierno estaba ocultando cifras e informaciones relevantes sobre el desarrollo de la enfermedad en Chile. De dilatada trayectoria, inició su carrera a finales de la dictadura en la revista Hoy y la radio Nuevo Mundo. Desde 1990 se ha desempeñado en los diarios La Época, La Tercera, La Nación Domingo, Plan B y The Clinic, entre otros. En Estados Unidos trabajó durante dos años en El Nuevo Heraldo, el brazo en español de The Miami Herald. Es autora de numerosas investigaciones periodísticas y libros, entre ellos El Libro Negro de la Justicia Chilena (1999) cuya circulación estuvo prohibida en nuestro país hasta fines de 2001, Los Archivos del Cardenal (2011, co-autora), la biografía de Lucía Hiriart de Pinochet Doña Lucía (2013) y Mitos y Verdades de las AFP (2017).

 

Actualmente reside, junto a su familia, en Nueva York donde realiza una maestría en escritura creativa, y participa de los programas de actualidad Mentiras Verdaderas y Pauta Libre de La Red. Hace unos días reveló, precisamente en las pantallas de ese canal, los vínculos y favores que existen entre la empresa que opera los casinos Enjoy y el presidente Sebastián Piñera. INTERFERENCIA conversó con la periodista para hablar de eso, del panorama general de la prensa y la libertad de expresión en Chile, y de cómo es hacer periodismo vía Twitter. Su cuenta @alejandramatus tiene, por cierto, casi 250 mil seguidores.

 

¿Por qué cree que la prensa tradicional no se ha hecho eco de sus denuncias sobre los nexos y favores entre Piñera y los casinos Enjoy?

Creo que esa respuesta la tendría que dar la prensa tradicional. Pero si me preguntas desde el punto de vista de la noticia, yo no veo ningún elemento que pudiera usarse para decir que no es noticia. Todos los elementos de la noticia que enseñamos y que nos enseñaron cuando entramos a las escuelas de periodismo están dados en este hecho. Creo que ignorarlo habla mal de los medios, porque uno puede tomar la noticia desde distintos ángulos. Podrían por ejemplo entrevistar al presidente para que haga sus descargos; podrían buscar la misma información si les parece débil o imprecisa y encontrar esas debilidades e imprecisiones. No se trata necesariamente de que los medios tengan que replicar lo mismo que yo hice y darlo por verdadero, pero el silencio y la indiferencia frente a un hecho que evidentemente es noticia es sospechoso.

 

¿Sospechoso en qué sentido?

Yo no puedo hacer juicios de cosas que no conozco. No he hablado con ningún editor ni he preguntado cuál ha sido la conversación en esas reuniones de pauta. Sólo me puedo hacer cargo de lo que veo, y lo que veo es un abandono de deberes periodísticos frente a este hecho. Porque si uno mira otras cosas que han aparecido en medios que se podría decir son alternativos, no tradicionales, uno ve las declaraciones de Izkia Siches que también aparecieron en un medio alternativo (podcast La Cosa Nostra) y fueron replicadas de inmediato. Entonces, no encuentro un argumento periodístico para ignorar estos hechos.

 

Especulando, los motivos para ignorar este tema podrían ser de índole política o empresarial.

Claro, si uno especulara podrían ser políticos, empresariales; podría ser también temor a molestar, a incomodar. Podrían ser mil cosas, pero como no las sé y no las he reporteado, no me puedo hacer cargo de eso.

 

Usted está viviendo en Nueva York y cuando uno vive afuera a veces ve las cosas que pasan en Chile con una cabeza más fría. ¿Cree que los medios, por lo menos la prensa tradicional, ha sido demasiado temerosa o condescendiente con el presidente Piñera?

Desde los medios tradicionales -los consorcios de prensa escrita como El Mercurio o La Tercera y los canales de propiedad de empresarios chilenos- yo lo que veo son dos cosas: uno, un excesivo oficialismo que yo creo se debe a que la elección de Piñera los representa, representa a los dueños de esos medios quienes le tienen simpatía política; y por otro lado, que este presidente quedó muy debilitado con la revuelta de octubre de 2019 y veo en los medios un intento de cuidarlo, como se cuidan a los reyes que meten las patas y entonces la corte trata de ignorar o suavizar esos errores para que no caiga. Eso es lo que veo, un oficialismo, sí, pero un oficialismo además sobreprotector. Como si cualquier crítica o poner en duda la información oficial lo fuera hacer caer.

 

Hace poco más de 20 años tuvo que irse de Chile después de que se le aplicara la Ley de Seguridad Interior del Estado y una acción judicial por “desacato” por su Libro Negro de la Justicia Chilena, cuya circulación estuvo prohibida por más de dos años en nuestro país. Comparado con esa época, ¿cómo ve la situación de la prensa hoy? ¿Estamos mejor que hace 20 años, estamos peor? ¿Qué ha cambiado?

Hoy día la prensa tradicional todavía mantiene algo de su predominancia y su capacidad de marcar agenda, sobre todo de marcar la conducta de los poderes institucionalizados, pero está mucho más debilitada por la multiplicidad de medios que han aparecido. Medios que, a pesar de su precariedad, igual compiten en la pauta, ponen temas, difunden información y cada vez son más preferidos por las audiencias. Entonces en medio de la ola de transformación social y política, también está surgiendo una prensa que se hace cargo de esos anhelos y de esa necesidad informativa de la mayoría de la población en Chile.

 

En el mundo televisivo es el camino que parece haber tomado La Red, aprovechando un cierto vacío que dejaron los canales grandes. Más allá de que usted es panelista en ese canal, ¿le parece que eso marca un poco el camino hacia dónde está yendo el periodismo?

Sí, yo creo que sí. Uno lo puede comparar con los años finales de la dictadura, guardando por supuesto las proporciones, cuando se debilita Pinochet, lo que lo obliga por distintas razones a permitir la circulación de la llamada prensa opositora. Y no era una prensa opositora muy musculosa en términos de recursos. Vivía de el apoyo internacional, y todos los que trabajamos en ese tiempo sabíamos que a veces no te pagaban el sueldo, se vivían mil precariedades. Pero era una prensa potente y que ponía temas. O sea, la casa de Lo Curro no la pudo evitar Pinochet y Lucía Hiriart por un artículo que salió en la revista Cauce. Uno podría decir que la Cauce es hoy día lo que puede ser Interferencia o cualquier medio digital. Entonces se creó esa zona de influencia periodística a pesar de la voluntad autoritaria y de censura que existía en ese tiempo.

 

De manera similar, me parece que hoy la estructura política autoritaria que se mantuvo durante todo este tiempo y que mantenía de alguna manera el orden en el cual crecieron y se fortalecieron los medios tradicionales ha llegado a su fin. Y en medio de la debilidad de Piñera, y no solamente la de él, sino que en la debilidad de esta estructura política, emergen y se fortalecen la multiplicidad de medios y experimentos mediáticos que están dando vuelta, a pesar de todas las faltas de recursos. Creo que eso es sintomático de un cambio de era que está comenzando, pero que es irreversible. O sea, puede ser reversible con un golpe de autoritarismo, pero espero que eso no ocurra.

 

Algo de ese autoritarismo se ve para con la prensa alternativa, en especial hacia la más activista y documental, como Piensa Prensa o la Señal 3 de La Victoria, que cubre las marchas y la violencia policial y que muchas veces es agredida por Carabineros. El gobierno nunca se ha pronunciado al respecto y eso, al menos para mi, es un síntoma preocupante. En mi opinión estamos hablando de que estamos frente a una autoridad que no está interesada en un pluralismo de medios de comunicación. Más bien al revés, hacen esfuerzos por acallar, por frenar, por ahogar. ¿Cuál es su opinión?

Todas las conductas que tú mencionas son conductas autoritarias y antidemocráticas. Estar apaleando y apresando periodistas que están cubriendo la marcha, independiente de cuál sea su postura, su línea editorial y su tamaño, es un acto que atenta contra la libertad de expresión, que atenta contra las libertades democráticas y contra el derecho de la población a estar debidamente informada.

 

Es lo mismo que el llamado a Miami para tratar de controlar la información que se difunde en La Red. Lo democrático sería hacerse cargo de las acusaciones. Salir a decir ‘mira esto es falso o esto es verdadero’, lo que sea. Eso es la conducta democrática, no tratar de silenciar. Pero a mí me parece que en esos intentos de silenciar a un canal chico en tamaño o influencia frente a los otros, y sobre todo castigar a la prensa alternativa que cubre las marchas – porque ellos han logrado capturar imágenes que son inconvenientes que se sepan – es un castigo intencional. No es casual que eso les ocurra. Pero también me parece revelador de la debilidad del gobierno, un gobierno que está confiado en su fortaleza no se molestaría en tratar de acallar a la Señal 3 de La Victoria. Si lo hace, la razón es porque se siente en peligro.

 

Hoy en Chile se habla mucho de prensa alternativa. ¿Cómo la definiría? ¿Es simplemente un tema de tamaño, de recursos económicos?

Yo creo que son apelativos siempre discutibles, ¿no? ¿Alternativo a qué? Es como que hubiera algo que es central y lo alternativo contiene esa idea de marginalidad. Yo lo uso, en el fondo para no estar siempre en esta discusión. Pero creo que lo que estamos presenciando es el nacimiento de un nuevo sistema mediático. Y esto no tiene que ver sólo con la crisis política e institucional de Chile, sino que con la crisis de los medios en el mundo. La revolución digital va a ir modificando el formato, la experiencia, y las maneras de comunicar. Por ejemplo, es posible que lo local y micro local tenga su propio medio. Ya no necesitamos un gran medio nacional que cubra todas las cosas. Porque no puede, primero, y segundo, porque cada localidad reclama su identidad, sus propios intereses, los pueblos originarios o las temática feministas, lo juvenil. Hay una multiplicidad de voces que se tienen que escuchar en distinto momentos y con distinta intensidad.

 




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9 comentarios

  1. La dictadura se ve más de cerca cuando para todo tienes que tener dinero . Educación, salud , acceso a y no hay derechos ni libertad de expresión y derecho a tomar decisiones diferentes al resto .

  2. Esta laucha cara de hormiga andaba defendiendo a los flaites que agredieron al wn que les pidio que se pusiera mascarilla, es una progre retrasada y hay que tirarla de un helicoptero

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