Los delincuentes también lloran: Señora de Jaime Orpis rompe en llanto por su cagá de marido

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En uno de los acontecimiento más graciosos del año, Ana Luisa Jouanne, la esposa de Jaime Orpis, se puso a llorar frente a las cámaras después que su marido delincuente fue notificado que quedaba en prisión preventiva. Y es que recordemos, el senador de la UDI recibía sobornos de todas las empresas que se le cruzaban por el frente, incluyendo 264 millones de pesos de parte de Corpesca, que la empresa le pasó por su gran trabajo en la aprobación de la Ley Longueira.

 

«La política se viene financiando así hace 26 años. Antes con un maletín, después con boletas. Nada es distinto. Yo pido que ojalá esto sirva para aclarar y sincerar esta situación y si no, que se les juzgue a todos con la misma vara».

 

“Yo apelo a la gente de buena voluntad más humilde que de verdad lo conoce (…) Pienso en los ministros y subsecretarios, en los miembros del Congreso, que saben que Jaime no es un peligro para la sociedad. Él jamás ha perdido su libertad. Tengo clara la cantidad de presiones que ha recibido durante todos estos años. Nunca ha vendido su conciencia”.

 

 

CON CADA LÁGRIMA DE ESTA SEÑORA, EL INMENSO CIELO PROLETARIO DE ILUMINA CON UNA NUEVA ESTRELLA

 




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12 comentarios

  1. JAJAJAJA!!!
    SIEMPRE SERÁ MOTIVO DE GOZO Y CARCAJADA VER QUE AL MENOS UNA MIERDA LIBERAL- PINOCHETISTA LO PASA MAL Y NO SE SALE CON LA SUYA DESPUÉS DE CAGARNOS LA EXISTENCIA PARA PROVECHO DE LA CLASE DUEÑA DEL CAPITAL!

    JAJA LLORA CTM!! LLORA!!

  2. Lágrimas de diamante on

    Sería interesante que Ana Luisa Jouanne nos hablara de todos los antecedentes que maneja.
    respecto del financiamiento de la política por medio de maletines llenos de plata y de boletas truchas.

    Dudo que lo haga.

  3. Lo lamentable es que sta señora no estalló en llanto cuando sabía que su marido se vendía y vendía al país, cuando pagaba sus cuentas y se vacacionaba con la plata que su marido le extorsionaba a sus asesores… y para qué hablar de los sueldos que recibía de los «empresarios»… Y peor aún, cuántos imbéciles en este país sienten lástima por esta señora.

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