Desastre político de Perú sirve para demostrar las consecuencias de promover una Democracia sin partidos

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La Democracia representativa está en crisis en todo el mundo y Chile no es una excepción. Ya que a grandes rasgos, los políticos se dedicaron a gobernar de espalda al pueblo. Pero la solución no es acabar con los partidos políticos. Si queremos mejorar la Democracia tenemos que mejorar la calidad de los políticos, aumentar la fiscalización y sobretodo, participando. Acabar con partidos políticos para llenar de independientes es un experimento que hicieron en Perú con resultados desastrosos. Un artículo del medio alemán Deutsche Welle explica:

 

¿Era necesario este caos? Perú, uno de los países más castigados por la pandemia en el mundo, se ha quedado sin presidente a cinco meses de sus próximas elecciones. Dos jóvenes han muerto durante la violenta represión de las protestas que siguieron a la destitución de Martín Vizcarra la semana pasada, y decenas de personas han resultado heridas. El fugaz presidente interino, Manuel Marino, ya renunció el cargo tras apenas cinco días, pero la crisis política continúa en marcha.

 

El daño es enorme y ya está hecho, independientemente de si el Congreso – el detonador del caos – consigue un acuerdo para designar a un presidente encargado hasta las elecciones de abril o de si el Tribunal Constitucional abre la puerta incluso para el regreso de Vizcarra en los próximos días. El caos era evitable. Y que todo haya ocurrido de esta manera es una lección de cómo el fracaso de un país para construir instituciones democráticas estables puede poner en juego todo lo alcanzado durante dos décadas de crecimiento. Y de cómo el éxito económico no basta si los ciudadanos dejan que la política caiga en manos de bribones.

 

INTERESES CORRUPTOS

La destitución de Vizcarra se justificó con acusaciones de corrupción aún pendientes de investigación. Pese a que aún no hay una acusación formal, el Parlamento sustituyó a Vizcarra por Manuel Merino, un político casi desconocido y evidentemente movido por las ansias de colgarse la banda presidencial. Costase lo que costase.

 

Pero detrás de las ambiciones personales de Merino también hay otros factores. Lo revela el hecho de que más de 60 de los congresistas que votaron a favor de la destitución de Vizcarra están acusados ellos mismos de corrupción. O que entre ellos haya también interesados en que no salga adelante una reforma universitaria, por ejemplo, que podría acabar con la proliferación de centros de estudios de baja calidad con los que muchos de ellos han hecho fortuna. Empresarios mediocres defendiendo sus ingresos.

 

Todo eso no disculpa a Vizcarra, que deberá responder ante la Justicia por las acusaciones de que aceptó sobornos en la concesión de obras públicas cuando era gobernador de Moquegua entre 2011 y 2014. Que así pueda haber sido sería casi la confirmación de una triste tradición peruana de las últimas dos décadas. Porque el verdadero problema de Perú es un fallo sistémico que ha permitido que todo tipo de intereses corruptos se hayan instalado a sus anchas en las élites políticas. Tras el fin del régimen autoritario de Alberto Fujimori en el año 2000, Perú entró en un periodo de robusto crecimiento económico. Pero esa bonanza no se tradujo nunca en la construcción de instituciones democráticas sólidas.

 

Hasta hoy siguen sin existir verdaderos partidos políticos. En cada elección presidencial se forman alianzas variopintas y a menudo contradictorias, que saltan por los aires al poco tiempo y que dejan paso a coaliciones cada vez más absurdas. Gracias a ellas es que en los últimos años el Congreso se ha poblado de personajes turbios: empresarios corruptos y embusteros profesionales, incluso granujas de poca monta y buscavidas interesados solo en encontrar una forma fácil de ganarse el sustento. Sin convicciones políticas, ya sea de derecha o izquierda, y mucho menos vocación de servicio público. Salvo honrosas excepciones, el Congreso peruano es hoy una muestra de cómo puede degenerar la vida política de un país si sus ciudadanos no se interesan por ella.

 

APATÍA DEL ELECTORADO

Porque esto ha ocurrido también debido a la apatía y el desinterés de los propios electores. Desde los años 90, tras la llegada de Fujimori al poder, se han instalado en Perú un hartazgo político y un peligroso desdén por las instituciones. Eso se ve reflejado en frases cínicas como el «Roba, pero hace obra», popular hace algunos años, un eslogan para hablar de los que son supuestamente los únicos políticos viables: corruptos, sí, pero que al menos construyen puentes u hospitales en los barrios pobres.

 

El movimiento sobre todo de jóvenes que se han volcado a las calles y que han sacado a Merino del poder es ahora una luz de esperanza para un país de élites envilecidas. Esas nuevas generaciones parecen haber entendido que la participación es vital y que no hay alternativa a la política: porque si uno abandona la cancha y no juega el partido, si las mejores cabezas no participan en política – ya sean de izquierda o de derecha –, los que sí lo harán serán los bribones y los corruptos.




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7 comentarios

  1. No es la ciudadanía que descarta a los políticos, son ellos los que lo hacen al negarse a las aspiraciones ciudadanas, en su carrera ciega e insaciable hacia el poder y el dinero…

  2. LUIS ANTONIO BARAONA REYES on

    ASI ESTABA AL FINAL MI GENERAL PINOCHET, CLARO QUE EN LA FOTO APARECIA YO CHUPÁNDOLE LA TULA JUAJUAJUA, ME SALIO BUENA ESA

  3. Todo por una culeada por atras Gamba on

    Uds lo dijeron y nadie es independiente tu tampoco Gamba vendido al Dc y guaton correa todo por sexo anal

  4. que weon más tonto es el jancito que le pasan dólares y todavía no se compra un libro de Gabriel Salazar, la dialéctica en chile ha sido entre partidos políticos y políticos de profesión que venden su alma a la oligarquía nacional e internacional y la soberanía popular (la cual no se ejerce en las urnas, si no que en la participación que establece el mandato de representación por medio de cabildos), eso ha degradado la política en chile, ¿es posible hacer política sin partidos? es posible quedo demostrado en la constitución del 1925 la FOCH, FECH y la sofofa hicieron un ejercicio de elaboración de constitución que pretendía la soberanía productiva (industrialización) , donde lo esencial era la producción de bienes de capital, ese borrador de constitución fue entregado a los partidos políticos liderados por el vendido a la oligarquía de Alessandri, ese documento termino en el basurero. Ese es un claro ejemplo de como terminan las negociaciones entre sociedad civil soberana y los partidos políticos, los cuales nunca querrán un país soberano ya que como buenos vende patria a las transnacionales (el dueño de este portal se abre el ano para recibir plata de alguna ONG gringa) buscan ser intermediarios entre transnacionales y vender la soberanía popular para que chile siga siendo el patio trasero de EEUU.
    El análisis de los factores de la destrucción de la soberanía del Perú subyacen en una clase política vendida a los intereses gringos, es cosa de ver las bases militares gringas, 5 ubicadas en las zonas de producción de narcotráfico y la oficina de la DEA que dice combatir el narcotráfico, siendo que lo estimulan y lo manejan como monopolio, el nacimiento del grupo terrorista sendero luminoso fue un claro ejemplo mas de esta degradación, grupo que no nació espontáneamente, mas bien como un grupo de disidencia para destruir a la izquierda, entre militares y este grupijo exterminaban la base de la produccion del Peru, los campesinos

  5. GERARDO BAS on

    Doiche gueleh logoh logoOoOoOhHh soih luchaohh sozziahh meh mandoh un perigohh mesclaoh con metanfetah pah virah enteroh detonaoh a loh brekin badh pa la plajah dijniahhh con loh compah e pienjjapenjahh logoh logoOoOoOoOhHhHhHhHh

  6. Es bien raro que el desastre venga de no tener partidos, aquí estamos llenos y nos cagan a todos…Mmmmm….con la Gamba

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