En entrevista para el The Clinic, el candidato presidencial Marco Enríquez-Ominami, habló de todo. Hijo de uno de los líderes más emblemáticos de la izquierda revolucionaria chilena, aunque está a favor de terminar con las Isapres y las AFP no le hace asco al mercado. Aseguró que entre Piñera y la Concertación no habían grandes diferencias. Y criticó a Bachelet por retroceder en sus propuestas. A continuación lo mejor de la entrevista:
«Fundé un partido político con todas las reglas. Opté por un camino que creo correcto: que la institucionalidad se cambia desde la institucionalidad. Por eso creo que los progresistas somos la mejor alternativa, porque podemos marchar y al mismo tiempo expresarnos. Somos capaces de entender la protesta y encauzar el descontento. Soy, modestamente, el único dirigente que se pasó tres años marchando, y al mismo tiempo armando un partido político»
«Creo que la mayoría social no es una mayoría electoral, que los partidos deben ser puentes entre el Estado y el individuo, y he creado un partido para hacer puente entre los movimientos sociales y la mayoría electoral, que requiere disciplina, 24 horas diarias, artefacto legal, burocracia… Los partidos son instrumentos. No un fin en sí mismos»
LA CONCERTACIÓN
«Esa es una trampa que me hacen todos los periodistas. Me preguntan por qué hablo tanto de la Concertación y les digo “porque ustedes me preguntan”. El fratricidio siempre es más sexy. Pero tengo un juicio muy severo sobre el gobierno de Piñera. Me acuerdo en los debates presidenciales: mis críticas a Piñera no eran noticia, sólo lo era cuando criticaba a Frei. Como era noticia cuando Arrate me pegaba a mí y no cuando le pegaba a Piñera»
«Tengo diferencias de fondo con Andrés Velasco. En Chile, el 60% de los jóvenes gana el sueldo mínimo. O menos. Y Velasco, y Bachelet, y la Concertación -con autoflagelantes incluidos- no tuvieron ninguna capacidad de generar crisis política para corregir esta inercia que imponía Álvaro Bardón. La idea de la focalización. Nadie se atrevía a corregir esto. Ser buen alumno era más importante que ser buen compañero»
«(Sobre Andrés Velasco) Creo que su destino está en la derecha. Él mismo lo dice: está en contra de la gratuidad, nunca se reunió con un movimiento social. Nunca recibió a un estudiante. Como hombre de poder, jamás recibió a una federación. Nosotros, los díscolos, pedimos audiencia más de una vez para presentar nuestros reparos a determinadas políticas, y la respuesta fue cero. Lo que sí, valoro que vaya ahora a hacer lo que yo hice el 2009 y que tanto criticó»
LA TRAMPA DE LOS QUINTILES
«La focalización del gasto. Los chilenos estamos divididos en quintiles. Cinco quintiles. El 20% más pobre, el 20%… etc. En un país donde el 80% de las mujeres gana menos de $500 mil quiero preguntar dónde están los ricos. El 1% se lleva el 30% de la renta. 25 mil chilenos aparecen ganando más de $5 millones según Impuestos Internos. Lo que pasa es que los ricos son unos cuántos y son muy muy ricos. Cuando hablas de focalización estás diciendo algo sensato, pero equivocado. “Oye, el que es rico que pague más por educación”. ¿Quiénes son los ricos, si te estoy demostrando que los ricos son estos? Estás sometiendo al 99% de los chilenos a un martirio vía ficha de protección familiar. Haces competir a pobres con pobres. No estoy de acuerdo con la focalización. Me parece una concesión a la derecha, porque es la idea de la eficiencia en el gasto»
SOBRE BACHELET
«Me he ido decepcionando. La veo muy incómoda. Pasándolo mal. Enojada. Con malestar. Estoy muy decepcionado de su regreso. A su llegada intenté el humor (molesté con que escondía a los partidos como si fueran Alf) mucho más que a la interpelación. Respeté que fuera tocando los temas paulatinamente. Me propuse dejar que se instalara, pero terminada la instalación, la veo retrocediendo en las conversaciones en que Chile avanzó. Creo que tomó la opción de retroceder y no avanzar. Y lo que hicieron los estudiantes fue avanzar, mover los límites. Lo mismo que hizo Aylwin en su momento: lo suyo no fue restablecer la justicia y avanzar en los derechos humanos; lo suyo fue la reconciliación. Bueno, esto es lo mismo, pero en otras áreas.
LOS EMPRESARIOS
«Estoy convencido. He escuchado a ese mundo decir que aquí lo único importante es que Bachelet vuelva, porque es la única que garantiza que nada cambie. Se lo dijeron también a Lagos Escobar. Está el síndrome de Estocolmo: son estos a los que tienen secuestrados y que están enamorados de ellos.
«Von Appen, más allá de la anécdota, y creyéndole a la familia, creo que confiesa que están en esa. Pero no me compro que hay una verdadera diferencia entre la Concertación y ellos. Los vi y los conozco, y los veo repitiendo la misma escena dramática que consiste en la cachetada del payaso. No hay diferencias de fondo entre el concepto de sociedad de la Concertación y la derecha.
«Los empresarios le tienen miedo a otra cosa: a que Bachelet se deje tentar o presionar por un polo más progresista. Pero, ¿por qué la apoyan, por qué hablan bien de ella? Yo he escuchado puras maravillas respecto de que la Concertación vuelva al poder. He escuchado, explícitamente, que Piñera fue para ellos un santo desastre. Que metió en líos a la banca más que el gobierno anterior. Seamos justos, negro sobre blanco, este gobierno no es distinto del anterior. Más allá de Carlos Larraín, la virgen de la señora Ossandón, etc., en lo sustantivo, han sido muy parecidos»