Recordando cuando los Camioneros vendieron a Chile pagados por la CIA

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Vía Terrorismo de Estado

 

Entre el 9 de octubre y el 5 de noviembre de 1972 se llevó a cabo en Chile el paro nacional más extenso y masivo del que la historia nacional tenga memoria. Cuando a principios de octubre de 1972, el gremio chileno de camioneros decidió paralizar sus funciones de norte a sur, tenía pleno conocimiento del quiebre que produciría en el gobierno de Allende. Fortalecidos con casi dos millones de dólares de la CIA, la asociación de transportistas y otros, comenzaron el inicio del fin. Esa fue la acción de este movimiento en la lucha por derrocar al primer gobierno socialista en el poder. Los contrarios a Allende fueron perfeccionando sus métodos hasta hacer estallar la economía nacional, y los rumores que circulaban incitaban a la gente a retirar sus ahorros de los bancos, y ha desaparecer del mercado cuanto artículo existiera. En este escenario resultaba difícil imaginar que algo peor estaba por suceder. El día 9 de octubre de 1972, Chile fue sorprendido por la huelga de los transportistas. Esta paralización, que fue histórica producto de su fuerza y cohesión, fue la antesala a la intervención de las fuerzas militares en Chile.

 

En su libro «Las dos caras del golpe», el periodista Alfredo Barra ubica en el 25 de julio de 1973 la consolidación de “un nuevo líder» que llevó a la Confederación de Sindicatos de Dueños de Camiones de Chile a decretar un paro nacional indefinido del transporte terrestre para inmovilizar al país. Este líder fue León Vilarín Marín, un transportista que si bien al principio también cayó en el embrujo socialista, a esas alturas se sentía más representado por el inconformismo ciudadano. Su afán esta vez era complicarle de tal manera la existencia a Allende que, asediado por todos los flancos, no le quedara otra salida que renunciar a la Presidencia”. En su trabajo «Chile 1972-1973: Revolución y contrarrevolución», el académico británico Mike González coincide con Rojas en presentar a Vilarín como abogado afín a la “extrema derecha chilena”.

 

El 14 de agosto de 1999, el diario El Mercurio publicó una carta-despedida a Vilarín Marín, que “dejó de existir hace algunos días y (de quien) muy poco se ha dicho en cuanto a la gran contribución que hizo a la historia de nuestro país”. El autor del homenaje se llama Juan Carlos Délano Ortúzar, que se desempeñó como ministro de Economía, Fomento y Turismo de Chile entre 1985 y 1987, es decir, hacia fines de la dictadura pinochetista: “Durante la Unidad Popular la gran mayoría de los chilenos sentíamos indignación por la situación de constantes atropellos que se vivía y nos encontrábamos sin saber cómo expresarla”, escribió el ex funcionario en su sentida misiva. “Él logró organizar y reunir bajo su dirección a las principales asociaciones gremiales del país y convocar al mayor paro de actividades de que se tenga recuerdo (…). Me parece de toda justicia dejar un testimonio de la forma en la cual un hombre de tremenda fuerza en sus principios tuvo la valentía de rebelarse, la capacidad de liderar a millones de chilenos y transmitirnos la clara conciencia de que nuestros valores no estaban perdidos y de creer en el futuro de Chile”.

 

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En el artículo «El paro que coronó el fin o la rebelión de los patrones», Susana Rojas se concentra en la huelga de los transportistas del 9 de octubre de 1972, y define a Vilarín como “uno de los dirigentes del grupo paramilitar de ultraderecha Patria y Libertad”. El presidente de la “Confederación Nacional del Transporte, (que) reunía a 165 sindicatos de camioneros, con 40 mil miembros y 56 mil vehículos, decretó un paro indefinido de actividades que comenzó a cumplirse con rigurosidad militar”.

 

“Tal y como consta en los documentos desclasificados sobre la acción de la CIA en Chile -prosigue esta otra periodista chilena- de los ocho millones de dólares que la agencia norteamericana destinó a la campaña de oposición al gobierno de Allende, más de dos financiaron el paro de los patrones, como se le denominó a la acción golpista de los transportistas. En opinión de quienes vivieron el hecho, la huelga de camioneros fue el detonante final”. La huelga, financiada desde EEUU e inserta dentro del denominado «Plan Septiembre», buscaba, según documentos desclasificados de la CIA, «poner en práctica una técnica que, bajo un contenido de masas, se basa en el «gremialismo» de los patrones y en la «resistencia civil» de la burguesía». Fue tan planificada, que un día antes del paro, el entonces embajador estadounidense en Chile, Nathaniel Davis envió un cable secreto al presidente Nixon donde le informaba que «para proteger los intereses de la oposición, la confrontación puede resultar inevitable». Y así fue.  8 millones de dólares que la agencia EEUU destinó a la campaña de oposición al gobierno de Allende,mas de 2 financiaron el paro de los patrones, como se le llamo a la acción golpista de los transportistas.




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30 comentarios

  1. Y los taxistas, que en su mayoria son pacos jubilados? SU ERCELENCIA, dicen que andaba dando jugo ayer, como se cree europeo es mas weon!Fletito

      • Ay voy a llorar con tu excelente aporte, aweonao, saco de mierda, te falta sacar la arena en tu pico CTM, para que completes tu pobre participacion en Gamba, fome, prepara tu show para un nuevo 11-9 y tus putas proclamas para rendirle culto a tu caga de asesino.Lee un poquito mas para que aprendas a utilizar mejor la lengua castellana y asi no pasar de perdedor gil

  2. Justamente ese es lugar que ocuparán en la historia y que contaremos a nuestros hijos: los transportistas, latifundistas y gran parte del empresariado son los traidores que han saboteado al país cada vez que hemos intentado transformarnos en una nación un poco más justa.

    Pero no hay caso, no aprenden la lección: NO SE PUEDE DEJAR ALGO TAN DELICADO COMO LA ECONOMÍA EN MANOS DE UNOS POCOS, que más encima buscan sólo el beneficio personal y no la prosperidad de la mayoría

    • Daníel Óskar on

      «NO SE PUEDE DEJAR ALGO TAN DELICADO COMO LA ECONOMÍA EN MANOS DE UNOS POCO»
      Justamente por ESO no se puede dejarla en manos del gobierno.

    • Daníel Óskar on

      «NO SE PUEDE DEJAR ALGO TAN DELICADO COMO LA ECONOMÍA EN MANOS DE UNOS POCOS, que más encima buscan sólo el beneficio personal y no la prosperidad de la mayoría»

      Justamente por ESO no se puede dejarla en manos del gobierno.

  3. Entré pensando que era un reportaje más serio, pero veo que es la forma de expresarse de un grupo de resentidos sociales.
    ¿Resulta que los camioneros son todos millonarios y pertenecen a las grandes empresas internacionales? Compadrito, sinceramente les pregunto : ¿en qué mundo viven? Muchos camioneros tienen solo su camión como medio de sustento y con eso se ganan la vida y alimentan a su familia, manejando día y noche, sano u enfermo al volante, porque saben que el camión parado es plata que no les entra.
    Si se dieran el trabajo de averiguar, verían que muchos empresarios del transporte partieron con su camioncito hace 20, 30 o más años y lo único que quieren, es que no abusen de ellos con los cobros de impuestos y ahora con los asaltos y quemas de camiones.
    En verdad les digo cabros, salgan a la calle y vean a los que trabajan y las familias que están detrás de ellos y a los historiadores, que averigüen bien antes de tirar hechos que no vivieron y les contaron en el partido.

    • lugarteniente on

      jajaja ¿quemas de camiones? ¿a cuantos camioneros afecta la tal quema de camiones? siempre estos flojos que tienen bajos puntajes y no logran acceder a la universidad se colocan en esos oficios donde pueden darse la gran vida, no he visto a ninguno de estos camioneros colocando a sus hijos en escuelas municipales o viviendo en poblaciones o mejoras, asi que el cuentito de los «pobrecitos camioneros» no se lo cree nadie.

      camioneros culiaos, igual que los taxistas que casi todos son milicos o milicos en retiro, ojo con esas lacras analfabestias, miren que con la automatizacion van a quedar sin pega por obra y arte del mismo capitalismo neoliberal del cual tanto babean, por imbéciles les pasara aunque bien merecido se lo tienen, por traidores al pueblo:

      https://es.finance.yahoo.com/blogs/fintechnologiayredeses/100-millones-de-personas-se-quedar%C3%A1n-sin-trabajo–el-futuro-de-un-mundo-dominado-por-robots-192939739.html

    • Nancy Gatica S on

      Viví ese momento de crisis del país en Osorno.
      El gremio de camioneros fue financiado por USA, es innegable. Los comerciante acapararon mercadería y el mercado negro hizo de las suyas. Al ser amenazafos por los milicos, sacaron toda la mercadería los negocios.
      La U estaba plagada de milicos espías y ahí salieron a luz pública. Comenzaron los asesinatos, torturas y violaciones a los DDHH.
      Más tarde los robos, estafas y todo lo que conocemos hoy de los milicogate, pacogate y lo que vendrá.

    • Los camiones con los q trabajan son en su mayoria de las empresas, y todo estos montajes de actividades «terroristas» va enfocado a atacar a un grupo etnico a los cuales se les ha segregado y pasado a llevar historicamente y que exijen reconocimiento, este paro no es por una realidad de que se vean realmente amenazados sino para criminalizar al pueblo mapuche.

    • Claro, no eran ricos. De hecho, el paro TUVO que ser financiado (algo más de 2 millones de dólares) para «desestabilizar el gobierno de Allende», según los informes de la CIA.
      Pero no fué aislado: latinoamérica quedó sembrada de dictaduras (Argentina, Brasil, Uruguay, Colombia, Venezuela, Panamá…) instaladas por la C.I.A,, según los propios documentos de ellos (fué la doctrina Kissinger como parte de la guerra fría). Y curiosamente, en TODOS estos países encontraron «socios» patrióticos dentro del mismo país, para apropiarse de los bienes de estos países. En Chile CTC (teléfonos), Endesa (Luz), LAN Chile y Ladeco (aviones), Sanitarias, Agua Potable, ENAP, Soquimich, IANSA, Cajas de Previsión (que fueron hundidas para poder desarrollar el negocio de las AFP). Fueron desfinanciados los hospitales (para que el negocio de las Isapres pudiera venderse a los giles) y la educación (para que florecieran las empresas educacionales). Se desmanteló FFCC del E (trenes) probablemente como devolución de favores recibidos, eliminando la competencia a buses rurales (pasajeros) y camiones (carga).
      ¿Por qué se salvaron CODELCO, el METRO y el Banco del Estado de las empresas entregadas a los socios de Pinichet?, lo ignoro, acepto la información.

  4. Jjjjaj y que mas??? la nasa esconde seres extraterrestres… Dejen de mentir para satisfacer sus errores socialistas comunista revolucionaria..

  5. Esos fueron pagados con los dineros conseguidos desde antes por Agustín Edwards, el cumplió con lo prometido a Kissinger, desestabilizar al gobierno del Presidente Salvador Allende. Un amigo camionero me mostró los cientos de tambores (de 200 litros) de aceite escondidos en sus bodegas para provocar el desabastecimiento y luego el para para no repartir nada. Entones fue cuando me hice voluntario para repartir los escasos abarrotes a los pobladores de las poblaciones más afectadas en autobuses del estado (esos Mitsubichi grandotes a los que le sacábamos los asientos para convertirlo en camiones de reparto) por esa razón aprendí a odiar a los derechistas fascistas criminales que nos les importaba dañar a los más humildes.

  6. Esos fueron pagados con los dineros conseguidos desde antes por Agustín Edwards, el cumplió con lo prometido a Kissinger, desestabilizar al gobierno del Presidente Salvador Allende. Un amigo camionero me mostró los cientos de tambores (de 200 litros) de aceite escondidos en sus bodegas para provocar el desabastecimiento y luego el para para no repartir nada. Entones fue cuando me hice voluntario para repartir los escasos abarrotes a los pobladores de las poblaciones más afectadas en autobuses del estado (esos Mitsubichi grandotes a los que le sacábamos los asientos para convertirlo en camiones de reparto) por esa razón aprendí a odiar a los derechistas fascistas criminales que nos les importaba dañar a los más humildes

  7. Falto poner lo que hicieron en contra de ferrocarriles ya que el tren se oponía a su monopolio…chile no tiene sistemas de trenes por culpa de estos hijos de puta

    • Pedro González on

      Eso faltaba, estos camioneros no solo se dejaron instrumentalizar por la Cia no importando las consecuencias, sino que, además fueron los artífices del desastre de ferrocarriles del estado que ningún gobierno «democrático » se ha atrevido a enfrentar, para un pais ideal para viajar y transportar mercaderías en ese medio de transporte. En esto también están involucradas las empresas de buses interprovinciales.

    • es muy cierto lo que tu dices tren al sur a los camioneros les pago pinochet levantando la linea de ferrocarril al norte dejandoles el monopolio del transporte de mercaderias y pasajeros hasta el dia de hoy.

  8. Nadie se acuerda que al mismo tiempo del paro de los cameoneros en cuarteles de la Armada de Chile el almirante Jose Toribio Merino armo hasta los dientes al grupo paramilitar patria y libertad y les ordeno misiones de terrorismo para crear el clima de guerra interna y poder concretar el Golpe de Estado.

  9. porque se le echa la culpa del golpe del 73 a tantas personas y organisaciones cuando yo doy fe que fue el gremio de los camioneros el principal culpable?yo se lo digo porque por mi edad yo lo vivi plenamente-ahora quisiera que algun internauta me escribiera una explicacion de porque las organizaciones de detenidos desaparecidos o los rapidos y barbudos abogados de los derechos humanos jamas han dicho ni siquiera una palabra de reproche a este aun poderoso gremio.

  10. Lo mejor de todo, el comentario es de un viejo y un tipo que no es capas de poner su verdadero nombre. El viejo le queda poco, ya estára tapado con tierra y con el se lleva su odio, el que oculta su identidad es igual que los milicos cobardes, que hoy andan escondidos como ratas, ojo que eso se hereda, la cobardia… si que ládrenle a mi comentario y sigan botando espuma por sus hocico… ha y sigan exitandoce viendo los uniformes. 😊✌️ ¡¡Saludos!! 😊

  11. Hay que mirar Venezuela y ver los diarios lo que pasaba en Chile es igual, el robo la delicuencia amparada por el estado las expropiaciones es identico,me parece que estas mal

    • JOSE:
      Lo que no aparece en los diarios, es que el caos es artificial y es producido por opositores, financiados y organizados por grandes grupos econó0micos norteamericanas y locales. Todo, para tener excusas pára dar un golpe de estado… y después aplicar una política que favorezca sólo a las grandes empresas. Lo han hecho tantas veces que ya es rutina… e incluso así muchos no se dan cuenta.

  12. Néstor Ramírez on

    ¡A ese hijo de puta me lo traen para acá!”.
    Gritó el oficial apuntando con su dedo a Víctor Jara, quien junto a unos 600 profesores y estudiantes de la UTE ingresábamos prisioneros con las manos en la nuca y a punta de bayonetas y culatazos al Estadio Chile, la tarde del miércoles 12 de septiembre de 1973. Era el día siguiente del golpe fascista. El día antes, el 11, Víctor debía cantar en el acto que se realizaría en la UTE, donde nuestro rector Enrique Kirberg recibiría al presidente Allende, quien anunciaría el llamado a plebiscito al pueblo de Chile. Sin embargo, la voz de Allende fue apagada en La Moneda en llamas y la guitarra de Víctor quedaría allí, destrozada por la bota militar en el bombardeo de la UTE, como testimonio más de la barbarie fascista.“¡A ese hijo de puta me lo traen para acá!”. Repitió iracundo el oficial. Casco hasta los ojos, rostro pintado, metralleta al hombro, granada al pecho, pistola y corvo al cinto, balanceando su cuerpo tensado y prepotente sobre sus botas negras.

    .

    “¡A ese huevón! ¡A ése!”. El soldado lo empuja sacándolo de la fila. “¡No me lo traten como señorita, carajo!”. Ante la orden, el soldado levanta su fusil y le da un feroz culatazo en la espalda de Víctor. Víctor cae de bruces, casi a los pies del oficial.

    .

    “¡Che, tu madre! Vos sos el Víctor Jara huevón. El cantor marxista ¡El cantor de pura mierda!”. Y, entonces, su bota se descarga furibunda una, dos, tres, 10 veces en el cuerpo, en el rostro de Víctor, quien trata de protegerse la cara con sus manos (ese rostro que cada vez que lo levanta esboza esa sonrisa, que nunca lo abandonó hasta su muerte). Esa misma sonrisa grande con que cantó desde siempre al amor y a la revolución.

    .

    “Yo te enseñaré hijo de puta a cantar canciones chilenas, ¡no comunistas!”.

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    El golpe de una bota sobre un cuerpo indefenso no se olvida jamás. El oficial sigue implacable su castigo, enceguecido de odio, lo increpa y patea. La bota maldita se incrusta en la carne del cantor. Nosotros, apuntados por los fusiles contemplamos con horror la tortura de nuestro querido trovador y pese a la orden de avanzar nos quedamos transidos frente al horror. Víctor yace en el suelo. Y no se queja. Ni pide clemencia. Sólo mira con su rostro campesino al torturador fascista. Este se desespera. Y de improviso desenfunda su pistola y pensamos con pavor que la descerrajará sobre Víctor. Pero, ahora le golpea con el cañón del arma, una y otra vez. Grita e increpa. Es histeria fascista.

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    Y, entonces, la sangre de Víctor comienza a empaparle su pelo, a cubrirle su frente, sus ojos. Y la expresión de su rostro ensangrentado se nos quedaría grabada para siempre en nuestras retinas.El oficial se cansa y de pronto detiene sus golpes. Mira a su alrededor y advierte los cientos de ojos testigos que en una larga hilera lo observan con espanto y con ira. Entonces, se descompone y vocifera.“¿Qué pasa huevones? ¡Que avancen estas mierdas¡ Y a este cabrón’ se dirige a un soldado, “me lo pones en ese pasillo y al menor movimiento, lo matas! ¿Entendiste? ¡Carajo!

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    El Estadio Chile se iba llenando rápidamente con prisioneros políticos. Primero, 2 mil, luego seríamos más de 5 mil. Trabajadores heridos, ensangrentados, descalzos, con su ropa hecha jirones, bestialmente golpeados y humillados. El golpe fascista tuvo allí, como en todas partes, una bestialidad jamás vista. Las voces de los oficiales azuzando a los soldados a golpear, a patear, a humillar esta “escoria humana”, a la “cloaca marxista”, como lo espetan.

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    Hasta hoy día la gente nos pregunta si los miles de prisioneros del estadio presenciaron estas torturas de Víctor y la respuesta es que sólo unos pocos, sus compañeros de la UTE y los más cercanos, ya que el destino y la vida de cada uno estaba en juego y, además, el Estadio Chile era un multiescenario del horror, de la bestialidad más despiadada.

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    Allí arriba un oficial le cortaba la oreja con su corvo a un estudiante peruano, acusándolo por su piel morena de ser cubano. Allá, un niño de unos 12 años, de repente se levanta de su asiento y llamando a su padre corre enloquecido entre los prisioneros y un soldado le descarga su ametralladora. De pronto un soldado tropieza en las graderías con el pie de un obrero viejo y El príncipe, que así se hacía llamar uno de los oficiales a cargo, desde lo alto de los reflectores que nos enceguecían, le ordena que le golpee y el soldado toma el fusil por su cañón y quiebra su culata en la cabeza del trabajador, que se desangra hasta morir. Un grito de espanto nos sobrecoge. Desde lo alto de la gradería, un trabajador enloquecido se lanza al vacío al grito de ¡Viva Allende! y su cuerpo estalla en sangre en la cancha del estadio. Enceguecidos por los reflectores y bajo los cañones de las ametralladoras, llamadas “las sierras de Hitler”, siguen llegando nuevos prisioneros.

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    Víctor, herido, ensangrentado, permanece bajo custodia en uno de los pasillos del Estadio Chile. Sentado en el suelo de cemento, con prohibición de moverse. Desde ese lugar, contempla el horror del fascismo. Allí, en ese mismo estadio que lo aclamó en una noche del año 69 cuando gana el Primer Festival de la Nueva Canción Chilena, con su Plegaria de un labrador:

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    Levántate

    Y mírate las manos

    Para crecer, estréchala a tu hermano

    Junto iremos unidos en la sangre

    Hoy es el tiempo que puede ser mañana.

    Juntos iremos unidos en la sangre

    Ahora y en la horade nuestra muerte, amen.

    .

    Allí es obligado a permanecer la noche del miércoles 12 y parte del jueves 13, sin ingerir alimento alguno, ni siquiera agua. Víctor tiene varias costillas rotas, uno de sus ojos casi reventado, su cabeza y rostro ensangrentados y hematomas en todo su cuerpo. Y estando allí, es exhibido como trofeo por el oficial superior y por El príncipe ante las delegaciones de oficiales de las otras ramas castrenses y cada uno de ellos hace escarnio del cantor.

    La tarde del jueves se produce un revuelo en el estadio. Llegan buses de la población La Legua. Se habla de enfrentamiento. Y bajan de los buses muchos presos, heridos y también muchos muertos. A raíz de este revuelo, se olvidan un poco de Víctor. Los soldados fueron requeridos a la entrada del estadio.

    .

    Entonces, aprovechamos para arrastrar a Víctor hasta las graderías. Le damos agua. Le limpiamos el rostro. Eludiendo la vigilancia de los reflectores y las “punto 50”, nos damos a la tarea de cambiar un poco el aspecto de Víctor. Queremos disfrazar su estampa conocida. Que pase a ser uno más entre los miles. Un viejo carpintero de la UTE le regala su chaquetón azul para cubrir su camisa campesina. Con un cortauñas le cortamos un poco su pelo ensortijado. Y cuando nos ordenan confeccionar listas de los presos para el traslado al Estadio Nacional, también disfrazamos su nombre y le inscribimos con su nombre completo: Víctor Lidio Jara Martínez. Pensábamos, con angustia, que si llegábamos con Víctor al Nacional, y escapábamos de la bestialidad fascista del “Chile”, podríamos, tal vez, salvar su vida.

    .

    Un estudiante nuestro ubica a un soldado conocido, le pide algo de alimento para Víctor. El soldado se excusa, dice que no tiene, pero más tarde aparece con un huevo crudo, lo único que pudo conseguir y Víctor toma el huevo y lo perfora con un fósforo en los dos extremos y comienza a chuparlo y nos dice, recuperando un tanto su risa y su alegría, “en mi tierra de Lonquén así aprendí a comer los huevos”. Y duerme con nosotros la noche del jueves, entre el calor de sus compañeros de infortunio y, entonces, le preguntamos que haría él, un cantor popular, un artista comprometido, un militante revolucionario, ahora en dictadura y su rostro se ensombrece previendo, quizás, la muerte. Hace recuerdos de su compañera, Joan, de Amanda y Manuela, sus hijas y del presidente Allende, muerto en La Moneda, de su amado pueblo, de su partido, de nuestro rector y de sus compañeros artistas. Su humanidad se desborda aquella fría noche de septiembre.

    .

    El viernes 14 estamos listos para partir al Nacional. Los fascistas parecen haberse olvidado de Víctor. Nos hacen formar para subir a unos buses, manos en alto y saltando. Y las bayonetas clavándonos. En el último minuto, una balacera nos vuelve a las graderías.

    .

    Fatídico 15-IX-73

    .

    Y llegamos al fatídico sábado 15 de septiembre de 1973. Cerca del mediodía tenemos noticias que saldrán en libertad algunos compañeros de la UTE. Frenéticos empezamos a escribirles a nuestras esposas, a nuestras madres, diciéndoles solamente que estábamos vivos. Víctor sentado entre nosotros me pide lápiz y papel. Yo le alcanzo esta libreta, cuyas tapas aún conservo. Y Víctor comienza a escribir, pensamos en una carta a Joan su compañera. Y escribe, escribe, con el apremio del presentimiento. De improviso, dos soldados lo toman y lo arrastran violentamente hasta un sector alto del estadio, donde se ubica un palco, gradería norte. El oficial llamado El príncipe tenía visitas, oficiales de la Marina. Y desde lejos vemos como uno de ellos comienza a insultar a Víctor, le grita histérico y le da golpes de puño. La tranquilidad que emana de los ojos de Víctor descompone a sus cancerberos. Los soldados reciben orden de golpearlo y comienzan con furia a descargar las culatas de sus fusiles en el cuerpo de Víctor. Dos veces alcanza a levantarse Víctor, herido, ensangrentado. Luego no vuelve a levantarse. Es la última vez que vemos con vida a nuestro querido trovador. Sus ojos se posan por última vez, sobre sus hermanos, su pueblo mancillado.

    .

    Aquella noche nos trasladan al Estadio Nacional y al salir al foyer del Estadio Chile vemos un espectáculo dantesco. Treinta o cuarenta cuerpos sin vida están botados allí y entre ellos, junto a Litre Quiroga, director de Prisiones del Gobierno Popular, también asesinado, el cuerpo inerte y el pecho perforado a balazos de nuestro querido Víctor Jara. 42 balas. La brutalidad fascista había concluido su criminal faena. Era la noche del sábado 15 de septiembre. Al día siguiente su cadáver ensangrentado, junto a otros, sería arrojado cerca del Cementerio Metropolitano.Esa noche, entre golpes y culatazos ingresamos prisioneros al Estadio Nacional. Y nuestras lágrimas de hombres quedaron en reguero, recordando tu canto y tu voz, amado Víctor, Víctor del pueblo:

    .

    Yo no canto por cantar

    Ni por tener buena voz

    Canto porque la guitarra

    Tiene sentido y razón.

    Que no es guitarra de ricos

    Ni cosa que se parezca

    Mi canto es de los andamios

    Para alcanzar las estrellas

    .

    Esa misma noche, ya en el Nacional, lleno de prisioneros, al buscar una hoja para escribir, me encontré en mi libreta, no con una carta, sino con los últimos versos de Víctor, que escribió unas horas antes de morir y que el mismo tituló Estadio Chile, conteniendo todo el horror y el espanto de aquellas horas. Inmediatamente acordamos guardar este poema. Un zapatero abrió la suela de mi zapato y allí escondimos las dos hojas del poema. Antes, yo hice dos copias de él, y junto al exsenador Ernesto Araneda, también preso, se las entregamos a un estudiante y a un médico que saldrían en libertad.Sin embargo, el joven es revisado por los militares en la puerta de salida y le descubren los versos de Víctor. Lo regresan y bajo tortura obtienen el origen del poema. Llegan a mí y me llevan al Velódromo, transformado en recinto de torturas e interrogatorios.

    .

    Me entregan a la FACh y tan pronto me arrojan de un culatazo a la pieza de tortura, el oficial me ordena sacarme el zapato donde oculto los versos. “¡Ese zapato, cabrón!”. Grita furibundo. Su brutalidad se me viene encima. Golpea el zapato hasta hacer salir las hojas escritas. Mi suerte estaba echada. Y comienzan las torturas, patadas, culatazos y la corriente horadando las entrañas, torturas destinadas a saber si existían más copias del poema. Y ¿por qué a los fascistas les interesaba el poema? Porque a cinco días del golpe fascista en Chile, el mundo entero, estremecido, alzaba su voz levantando las figuras y los nombres señeros de Salvador Allende y Víctor Jara y, en consecuencia, sus versos de denuncia, escritos antes del asesinato, había que sepultarlos.

    .

    Pero quedaba otra copia con los versos de Víctor, que esa noche debía salir del estadio.Entonces, se trataba de aguantar el dolor de la tortura. De la sangre. Yo sabía que cada minuto que soportara las flagelaciones en mi cuerpo, era el tiempo necesario para que el poema de Víctor atravesara las barreras del fascismo. Y, con orgullo debo decir que los torturadores no lograron lo que querían. Y una de las copias atravesó las alambradas y voló a la libertad y aquí están algunos versos de Víctor, de su último poema, Estadio Chile:

    .

    Somos cinco mil

    En esta pequeña parte de la ciudad.

    Somos cinco mil

    ¿Cuántos seremos en total

    en las ciudades y en todo el país?

    ¡Cuanta humanidad,

    hambre, frío, pánico, dolor, presión moral, terror y locura!

    Somos diez mil manos menos que no producen

    ¿Cuántos somos en toda la Patria?

    La sangre del compañero Presidente

    golpea más fuerte que bombas y metrallas

    Así golpeará nuestro puño nuevamente.

    .

    Estos versos recorrieron todo el planeta. Y las canciones de Víctor, de amor y rebeldía, de denuncia y compromiso, siguen conquistando a los jóvenes de todos los rincones de la Tierra.

    El oficial fascista que ordenó acribillarlo debió quedar contento con su crimen, pensando que había silenciado la voz del cantor, sin saber que hay poetas y cantores como Víctor Jara que no mueren, que mueren para vivir, y que su voz y su canto seguirán vivos para siempre en el corazón de los pueblos…….

    Testimonio sobre el asesinato de Víctor Jara

  13. En esa epoca trabaje con un camionero, decía él que le ofrecían 100 dolares por parar su camión. No me recuerdo si ese dinero era semanal, mensual, en todo caso era mucho dinero. El hombre no parò, varias veces le picharón las ruedas del vehículo.

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