Reportaje reveló las miserables condiciones laborales que tienen los trabajadores en Fruna

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fruna explotadores

 

Tras la muerte de dos trabajadores el mes pasado y ante las múltiples denuncias de hostigamiento, The Clinic realizó un completo reportaje sobre los abusos laborales de Fruna, denunciando las pésimas condiciones en las que trabajan sus empleados, donde se incluyen largas jornadas sin descanso ni colación y persecución a los dirigentes sindicales. Todo esto, en una empresa que constantemente se jacta de ser «del pueblo». Parte del artículo señala:

 

Lissette Cifuentes (35) trabaja en Fruna hace tres años como operaria maquinista. Durante el verano trabaja en la planta de helados y el resto del año, en galletas. Al igual que la mayoría de los 1.700 trabajadores que tiene la empresa, es parte del sindicato nº 2. El sábado 29 de abril cumplía su turno a pocos metros del molino. Fue testigo de como la empresa se demoró en reaccionar ante la muerte de Rolando y también, de la desesperación del resto de los trabajadores. “Al mediodía una de mis compañeras haitianas escuchó que se había ahorcado un compañero. Yo sufro crisis de pánico y empecé a tiritar. Pedí explicaciones, pero solo veíamos jefes pasar y no nos daban información. Fue inhumano, los supervisores nos obligaron, a gritos, a seguir trabajando. Esta empresa nos trata como animales”, cuenta.

 

Ella, al igual que varios trabajadores de la fábrica, conocía al jefe de planta José Luis Flores. “Tiene muy mala fama”, asegura. Por eso, no le sorprendió que horas después de la muerte de Rolando, los baños se llenaran de rayados. Para Lisette lo que pasó con Rolando superó todos los límites. “Muchas veces he sido víctima y también testigo del hostigamiento laboral en Fruna. Te tratan a gritos, no te dejan conversar, si te pillan descansando te ponen una carta de amonestación. Con tres de esas cartas, te echan sin derecho a nada. Estás todo el día bajo presión”. La mayoría de las mujeres -el 70% de la planta- son jefas de hogar y un porcentaje importante son extranjeras. Al igual que la viuda de Rolando, ella trabaja en turnos de ocho a nueve horas, sin colación ni media hora de descanso, como exige la legislación chilena.

 

La realidad que describe Lisette al interior de Fruna es dura. Y es coincidente con la decena de testimonios que se recopilaron para este reportaje. “Al entrar los guardias te revisan. No puedes entrar agua, comida ni celulares. Por eso, nos escondemos pedazos de pan en las calcetas o en los sostenes y los comemos en el baño para que no nos reten. Los baños son asquerosos, casi nunca hay jabón ni confort. Ellos te pasan un pequeño rollito para todo el día. Si se te acaba, es problema tuyo como te limpias. Nos sentimos humilladas”, describe.

 

Tanto Lisette como Marisol Muñoz, no entienden cómo una empresa que asegura ser la dulcería del pueblo, puede tratar así a sus empleados (…) Justamente ese discurso es el que le duele a Marisol Muñoz. “Me da pena porque veo que la gente celebra siempre a Fruna y a nosotros, que somos el pueblo, nos vulneran todos los días, desde que entramos hasta que salimos. Espero que esta tragedia cambie un poco las cosas”.

 

En la madrugada del domingo 30 de abril, un grupo de trabajadores intentó realizar un velatón en honor a los trabajadores fallecidos. Pusieron velas y flores en la entrada que pretendían acompañar con la foto de sus compañeros. “La gente quería acompañarse, tener un luto y los echaron a todos. Además tiraron agua para que nadie volviera. Las dirigentes sindicales reclamaron, pero no había nada que hacer. Nadie quería irse detenido así que lo mejor era olvidarse y entrar a trabajar. Lo mismo que hacemos todos los días”, cuenta Lisette.

 

Tras casi dos años en la empresa, Marisol tuvo un accidente. Saliendo de las duchas luego de un turno de mañana, se resbaló con varias colillas de cigarro y terminó con una fractura expuesta en uno de sus brazos. Durante 10 meses, sufrió de intensos dolores y tuvo que asistir diariamente a una terapia de recuperación. El regreso al trabajo fue traumático. Como tenía una lesión crónica, el peso de las cajas le inflamaba la mano. “Le pedí muchas veces a las supervisoras que me cambiaran de sección. Pero se burlaban de mí. Me decían que debía acostumbrarme porque había tenido un año de vacaciones”.

 

Según información que recopiló The Clinic, Fruna no solo tiene un vasto historial de denuncias en la Inspección del Trabajo, si no que también la Seremi de Salud les ha realizado múltiples sumarios sanitarios por productos en mal estado, servicios higiénicos del personal en pésimas condiciones e instalaciones peligrosas para los trabajadores. Desde el 2014 a fines del 2016, existen 22 sumarios con sentencia para la empresa. De lo que va del 2017, la Seremi de Salud ya tiene cuatro sumarios abiertos contra Fruna que están en proceso de investigación.

 

“Una vez al mes doy una vuelta con los hijos de nuestros trabajadores y ellos me abrazan. Soy el verdadero Willy Wonka”, dijo hace un año en La Tercera, Nicolás Santiesteban, el heredero de Fruna. Beatriz Maldonado (37) y Celinda Herrera (45), presidenta y tesorera del Sindicato de los Trabajadores en Fruna, no supieron si reír o llorar cuando leyeron la entrevista del hijo menor de José Antonio Santiesteban. – Este hombre vive en un mundo paralelo, creyéndose el personaje de un libro en un mundo ideal, en vez de mirar cómo tratan a los trabajadores de su fábrica. Hasta los Oompa Loompa tenían mejor vida que nosotros- dice la presidenta del Sindicato.

 

Beatriz lleva ocho años en Fruna. Es jefa de hogar y entró a la empresa como operaria, al igual que la mayoría de sus compañeras. Con el tiempo, empezó a ganar notoriedad entre los trabajadores. “Vi que había mucho maltrato y que no existían condiciones mínimas, como sillas para sentarse (ley de la silla), horario de colación y descanso. Era como volver a la esclavitud y todo el mundo lo soportaba sin problemas”, recuerda asombrada.

 

El testimonio de Celinda Herrera, con más de 14 años en la empresa, parece irreal. “Hace tres años los jefes seleccionaban al azar operarias para que limpiaran los baños. Yo fui la primera en negarme, porque a mí me pagaban por ser maquinista. Me amenazaron con echarme, pero no iba a darles en el gusto. Nosotros manipulamos comida, la contaminación cruzada era evidente”, cuenta Celinda. Y agrega: “Una supervisora una vez casi me pega porque yo barrí galletas del suelo y las boté a la basura. Me dijo que eso se procesaba igual. Yo casi me puse a llorar y nunca más le di a mis hijos nada de Fruna”.

 

Gracias a la presión que ha ejercido su sindicato, hoy existe personal de aseo y el recorte se maneja con un poco más de criterio. Sin embargo, las condiciones de la empresa siguen siendo insuficientes según estas trabajadoras. “Todo lo que tenemos hoy ha sido a punta de esfuerzo, porque la empresa nos ha echado tres veces y siempre les hemos ganado en Tribunales, logrando nuestra reincorporación”, afirma Beatriz.

 

Formar el sindicato fue un trabajo de joyería. Luego que Beatriz se indignara porque los gerentes de la empresa le pidieron que renunciara para hacerse cargo de sus hijos, decidió formar un sindicato interempresa. Al poco tiempo, la echaron. Durante siete meses, hizo aseo en casas para mantener a su familia. Fruna tuvo que reincorporarla. El próximo paso era formar el sindicato de los trabajadores, porque el otro siempre fue pro empresa. La organización tenía que ser clandestina y libre de sapos. “Nos tuvimos que esconder como delincuentes, pegábamos papeles en los casilleros, tirábamos panfletos en el baño. La idea era que la gente fuera a las asambleas y se informara. Les decía a todos que no podíamos seguir quedándonos callados”, dice Beatriz.

 

A finales del 2015 lograron constituirse con 220 miembros activos. Ahora se sentían con la fuerza suficiente para denunciar a Fruna ante la Inspección del Trabajo. “He visto a compañeras que les quitan sus toallas higiénicas en la puerta, porque son consideradas poco sanitarias. O ver a las embarazadas comer su colación al lado de los tarros de basura. Jefes hostigando compañeros en impunidad, como pasó con Rolando. Eso no puede seguir pasando”, dice Beatriz. Según datos de la Inspección del Trabajo, el registro histórico de Fruna demuestra que se han hecho 250 fiscalizaciones a la empresa, de las cuales 82 (casi un tercio) han implicado una sanción con multa. Las denuncias hechas por trabajadores suman 460, siendo las más comunes los conflictos sobre jornada y descansos (187). De este total, 194 fueron sancionadas.

 

Según Jorge Meléndez, Director de la Inspección del Trabajo Poniente, la conducta laboral de Fruna es algo que siempre los ha preocupado: “Las cifras no son menores y diría que la empresa tiene un alto nivel de conflictividad laboral. Hemos detectado muchos problemas en jornadas de trabajo y, por eso, hemos sancionado todas las veces necesarias”. Fruna también ha sido sancionada por prácticas antisindicales en los años 2007, 2012 y 2013, por separación ilegal de dirigentes. “No es normal que una empresa tenga tres sanciones por prácticas antisindicales. Uno espera que la empresa reconsidere sus decisiones y que exista una relación con los sindicatos mucho más conductiva. Por eso es muy importante que los trabajadores se acerquen a denunciar”, precisa Meléndez.

 

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5 comentarios

  1. cierren esa porqueria de fabrica venden pura basura, EL SABOR DE SUS PRODUCTOS ES HORRIBLE SEGURO QUE SI TRATAN ASI A SUS COLABORADORES, NO VAN A ECHAR INSUMOS DE LA PEOR CALIDAD PARA PRODUCIR ESAS GALLETAS ASQUEROSAS. NI DUDO QUE PRODUZCAN Cancer esas basuras que hacen en la fabrica. ya es hora de cerrar esa mierda quizas cuantas gastritis, sobrepeso y cáncer se genera por estos malnacidos empresarios de FRUNA.

  2. SiIN PENA NI GLORIA on

    A boicotear esa mierda de empresa, que pasa a llevar los derechos de los trabajadores y encima fabrica productos con un alto índice de azúcar y otros componentes que producen obesidad…malditos HDP

  3. Esto no tiene nada que ver con los abusos que hacen con sus trabajadores, siendo que por ellos ustedes son lo que son. Pero hay una cosa muy clara y que nunca cambiara Weones Rascas como Ustedes. Para terminar Nunca van Hacer Willy Wonka Porque las Cagadas de Productos que tienen no Pueden ser mas Malos.

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