Subsidio Forestal: Financiando a empresarios que destruyen el ecosistema con monocultivos

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Luego que un grupo de diputados pertenecientes a la bancada del Partido Comunista y la Izquierda Cristiana, exigiera que en la próxima Ley de Presupuestos se suprima la entrega del subsidio estatal que entrega millonarios fondos a las empresas forestales, los cuales casi en su totalidad van a parar a los delincuentes de la familia Matte, vale la pena mencionar de qué se trata este nuevo subsidio a los que supuestamente “les gusta la libre competencia”. Un artículo de Radio Villa Francia detalla:

 

El 21 de mayo del 2014, la presidenta Michelle Bachelet sorprendió a muchos anunciando la prórroga del DL 701. La iniciativa del Ejecutivo pasó al Senado en donde se comenzó a discutirse. Sin embargo fue recién el 20 de mayo del 2015 que la iniciativa ingresó -formalmente- al Congreso y recién el 2 de julio de este año el Ejecutivo le puso suma urgencia a esta iniciativa. Así el 15 de julio la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados aprobó, en general y en particular, el proyecto que prórroga hasta diciembre de 2018 la vigencia del DL 701. En el gobierno pasado de Sebastián Piñera se había intentado revalidar dicho decreto forestal, sin embargo las disposiciones del Convenio 169 (Consulta Indígena) y su implementación, demostró rápidamente que la oposición generalizada del mundo mapuche era contraria al DL 701, por lo que su proceso se dilató y se guardó para “un mejor tiempo político”.

 

Fue el 15 de octubre de 1974, en plena Dictadura Cívico – Militar, que entró en vigencia el Decreto Forestal 701. La iniciativa de la Junta fue sellada entre el Ministerio de Agricultura y la CONAF, esta última -en ese entonces- encabezada por Julio Ponce Lerou (actual controlador de SQM). El objetivo, básicamente, era aumentar exponencialmente la masa forestal en el país para, de paso, abastecer y fortalecer a la industria forestal en Chile, de ese modo se otorgaban bonificaciones y subsidios además de excenciones tributarias. Además -este decreto- estableció como obligatoriedad la reforestación de bosques explotado a lo que se agregó una claúsula -polémica- de inexpropiabilidad de predios.

 

Si bien el Decreto en esencia supone subsidios a la pequeña, mediana y gran industria forestal, los hechos demuestran que las más beneficiadas por este DL 701 han sido 2 familias en Chile: El grupo Matte, dueño de la CMPC conocida como “La Papelera” y el grupo Angelini. Ambos grupos, férreos opositores al gobierno de la UP -particularmente el grupo Matte- y activos defensores de lo que denominaban “gobierno militar”, al punto de haber prestado -comprobado en el caso de la CMPC- lógistica a los militares para detener y ejecutar a opositores del régimen.

 

Tras 40 años de beneficios y regalías las criticas no han sido menores, no solo por la clara inequidad en la distribución de aportes de parte del Estado, a lo que se suma las exenciones tributarias permitidas, sino también por los evidentes efectos que ha dejado la industria Forestal, esto debido principalmente por la plantación de monocultivos especies como el pino y el eucalipto. Según estimaciones de la CONAF, son cerca de 900 millones de dólares en subsidios los que el Estado ha entregado entre 1974 y el 2013, sin contar la perdida al fisco por las exenciones tributarias.

 

 

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LOS MONOCULTIVOS

 

Las plantaciones de pinos, eucaliptos o de cualquier otra especie de árbol sea nativa o exótica, como señala este artículo, no son bosques. Son sistemas artificiales creados y sostenidos por el hombre, destinados a producir sólo una parte de sí mismos: el tronco de los árboles de una de estas especies. Los árboles también son miembros fundamentales de un bosque natural; sin embargo, sólo son una pequeña fracción de toda la estructura que se necesita para su funcionamiento: muchas otras plantas y animales, hongos, microorganismos, suelo, agua y clima. La función de un bosque natural no es producir árboles, sino sostenerse en conjunto y auto-regularse.

 

Desde que los monocultivos son plantados hasta que se procesa la madera o la celulosa, el modelo forestal destruye ecosistemas y biodiversidad, degrada suelos y fuentes de agua, envenena la tierra y los arroyos, expulsa a pobladores, convierte pueblos pujantes en sitios miserables, y puede contribuir al calentamiento global y el cambio climático. Además genera trabajo precario y quebranta la salud pública. Y hace todo esto habiendo prometido el desarrollo regional. Es cierto que la industrialización genera un beneficio económico a corto plazo. Pero este lucro se obtiene sacrificando la esperanza de una economía sustentable, una economía fundada sobre la dignidad de los que aún no nacieron.”

 

Algunas personas piensan que las fábricas humeantes son feas, pero ven las forestaciones como algo lindo. Pero son sólo partes de un proceso mayor. Todo aquel que encuentra belleza en millones de pinos alineados debe observar lo que queda luego de una tala rasa. Allí se expresa el modelo forestal en su cruel dimensión: el paisaje devastado y sin vida. Un cementerio de ramas y troncos. Es la finalidad del cultivo, la imagen que persigue la industria, la primera etapa de una línea de producción que genera ganancias a costa de la sociedad y el ambiente. Todo cultivo forestal es el paso previo a una tala rasa. Y ésta es el paso previo a una industria contaminante. Y ésta es el paso previo a toneladas diarias de papel y cartón echadas a la basura a miles de kilómetros.

 

 

 1) DICEN QUE NO HAY PLATA PARA REFORMAS Y LLEVAMOS AÑOS FINANCIANDO EL NEGOCIO FORESTAL DE EMPRESARIOS MILLONARIOS

 

 2) LOS MONOCULTIVOS ESTÁN DESTROZANDO EL MEDIO AMBIENTE Y NO TRAEN NINGÚN BENEFICIO. EXCEPTO PARA QUE LOS MISMOS CORRUPTOS DE SIEMPRE SIGAN ENGORDANDO SUS BILLETERAS




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2 comentarios

  1. Familia WATER!, que nos ha cagado por mas de 40 años, con sus extraños negocios..cuando va a ser el dia que la gente deje las redes y vayamos en masa a reclamar a las calles…Nos merecemos este gobierno!!

  2. Que otra demostración más contundente que estamos en un país de juguete, donde no hay nada serio, y donde las instituciones funcionan para el mejor postor.

    Y más triste es ver al chileno promedio -que se jura valiente, solidario y soberano- soportar esto 40 años, y no decir ni pío aunque le roben los recursos naturales, las pensiones y los impuestos.

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